Las fincas rústicas en Santa Pola suelen contar con infraestructura básica, como acceso por carretera, suministro de agua y electricidad. Algunas también pueden tener instalaciones adicionales, como casas de campo, almacenes, bodegas o sistemas de riego. En cuanto a servicios, pueden ofrecer desde asesoramiento agrícola hasta la posibilidad de alojamiento y actividades de turismo rural.