Cabra del Camp ofrece acceso a servicios básicos aunque en medida limitada, reflejando su carácter rural. Los residentes suelen contar con pequeños mercados y tiendas locales que suplen necesidades diarias, además de servicios de salud básicos.
El pueblo tiene una oferta gastronómica centrada principalmente en la cocina catalana tradicional, con restaurantes que sirven productos frescos locales y platos caseros auténticos. Aunque el comercio mayor no es prominente, hay un ambiente acogedor y cada experiencia culinaria es significativa.
La zona favorece un estilo de vida al aire libre, espléndido para quienes disfrutan del senderismo y la naturaleza, con sitios como la Ermita de Sant Ramón donde las familias pueden disfrutar de caminatas y vistas panorámicas, promoviendo un entorno de vida activa y serena.