Dúplex en Aretxabaleta
Aretxabaleta
Un duplex con 2 dormitorios pero que podrias realizar 3 Érase una vez el dúplex donde las prisas se quedan fuera de la puerta Dicen las leyendas del valle que los caseríos vascos guardan secretos entre sus piedras centenarias. Lo que nadie te contó es que uno de ellos, en la preciosa Aretxabaleta, decidió reinventarse por completo para convertirse en el refugio definitivo: un dúplex con tanta personalidad y luz que dan ganas de entrar en zapatillas nada más cruzar el portal. Todo empieza en la planta baja, donde el estrés del día a día se disuelve solo. Nada más entrar te recibe un salón-comedor amplio, pensado para comidas que se alargan sin reloj y con una protagonista indiscutible: su chimenea. Sí, de esas que en las tardes frescas de otoño e invierno te hipnotizan con el crepitar de la leña mientras piensas: ¿Para qué voy a salir de casa si aquí se está a las mil maravillas?. Al lado, una cocina lista para tus mejores recetas (o para recalentar la pizza del viernes sin juzgar a nadie), un baño completo y un dormitorio perfecto para invitados, despacho o ese rincón de desconexión que siempre quisiste tener. Pero el cuento se pone todavía mejor cuando subes por su escalera de madera con ese encanto crujiente y noble que solo la madera auténtica sabe dar. Arriba te aguarda la segunda planta: otro baño completo y dos dormitorios llenos de calma. Y ojo a la joya de la corona: el dormitorio principal es tan espacioso que parece un mundo aparte y viene con su propia chimenea! Dormirse arropado por el calor del fuego ya no es cosa de películas de época; aquí es, simplemente, tu rutina de un martes cualquiera. Todo el hogar está bañado por una luz natural envidiable, de esas que despiertan el ánimo por las mañanas y hacen que hasta las plantas crezcan felices sin pedir explicaciones. ¿Y qué pasa fuera de las murallas de tu castillo? Pues que estás en el punto exacto donde la naturaleza y la vida práctica se dan la mano. Vivirás en una zona tranquila y residencial, pero con la carretera al lado para moverte a donde necesites en un abrir y cerrar de ojos. Además, Aretxabaleta lo pone en bandeja: el pan recién hecho de la tienda de la esquina, supermercados a tiro de piedra y una oferta gastronómica tan buena que cocinar en casa va a requerir de fuerza de voluntad. En los cuentos clásicos siempre dicen eso de «fueron felices y comieron perdices pero no avisaban de que, para empezar a serlo, primero hay que venir a visitar este dúplex. Ven a conocerlo, siéntate un momento frente a su chimenea y comprueba si no es este el final feliz que estabas buscando. ¡Te esperamos!
- 3 habs·
- 1 baño·
- 170 m²·
- Calefacción