El acceso a la vivienda: un problema de difícil solución que requiere medidas realistas y eficaces

Sergio Cardona
Sergio Cardona Jefe de estudios del Observatorio del Alquiler

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El acceso a la vivienda es un problema que nos preocupa a todos y frente al que no existen soluciones mágicas. El crecimiento de la población y las migraciones, especialmente en las grandes ciudades, ha elevado la demanda de personas que buscan una vivienda en alquiler. En cambio, la oferta no solo no ha aumentado al mismo nivel, sino que se ha ido reduciendo, especialmente en el último año, con unas 60.000 viviendas que han desaparecido del mercado de alquiler residencial y que se encuentran en otras modalidades como el temporal. 

La falta de oferta ha llevado a una escalada de precios en el alquiler residencial

El resultado de este desajuste entre oferta y demanda es el previsible: los precios se han disparado, haciendo muy difícil para muchas familias y muchos jóvenes encontrar una vivienda asequible. Frente a esta situación, compleja, hay cuatro medidas que se podrían emprender: 

  • Estimular la oferta, enfocados en el propietario particular, con estímulos fiscales vía IRPF y aumentar la seguridad jurídica. Es fundamental acabar con la incertidumbre que preocupa a muchos propietarios particulares, y ofrecerles garantías frente a impagos para que sigan apostando por el alquiler residencial. Y para las empresas que se dedican al alquiler, que puedan aumentar significativamente la oferta, y enfocada a distintos colectivos, con ayudas para viviendas en alquiler asequibles, desde la colaboración público-privada. 
Estimular la oferta requiere incentivos y seguridad jurídica para propietarios
  • Aumentar la construcción de viviendas, lo que provocaría una mayor oferta de inmuebles disponibles para dar respuesta a las necesidades de una población creciente. Por un lado, en vivienda pública para llegar al 9% que es la media europea, y, por otro lado, distintas tipologías de vivienda de mercado enfocadas a las demandas de población más acuciantes.
  • Viviendas vacías. De las aproximadamente 3.4 millones de viviendas vacías, estudiar cuáles de ellas se sitúan de verdad en zonas de demanda, y desarrollar un plan de actuación (reformas, adecuación, etc..) para que puedan incorporarse al mercado.
  • Plan de actuación territorial. Que consistiría en medidas enfocadas a mejorar la distribución de la población por todo el territorio para repartir la demanda por las zonas más despobladas.

La Ley de Vivienda, que contiene en su desarrollo buenas intenciones, los aspectos que desarrollan la intervención de precios y de la inflación, y las medidas de protección a la demanda, han causado un efecto negativo y de contracción en la oferta, sobre todo de los propietarios particulares, que son muy sensibles a estos cambios y la incertidumbre e inseguridad jurídica que han provocado. En muchos casos han optado por alternativas distintas al alquiler residencial, desincentivando aún más la oferta y agravando la crisis de los precios.

Lo hemos visto, por ejemplo, en Cataluña, la comunidad autónoma que ha desplegado la Ley con mayor intensidad, declarando una zona tensionada que afecta a 271 municipios a lo largo de todo el territorio. Aquí, la oferta de vivienda en alquiler residencial prácticamente ha desaparecido. Los propietarios, ante la incertidumbre y la inseguridad jurídica provocada por estas medidas, han optado por otras alternativas, como la venta o, sobre todo, el alquiler temporal y el turístico. La escasez de oferta ha aumentado la presión de la demanda, mientras que los precios no han logrado desinflarse. La conclusión es que el acceso a la vivienda en esta región sigue siendo muy difícil y no se vislumbra una salida.

La presión de la demanda crece en zonas tensionadas, sin una bajada de precios efectiva

Mientras algunos partidos políticos y organizaciones de la sociedad civil defiendan medidas poco realistas que no encajan en el marco jurídico vigente, como la eliminación de la propiedad privada, la expropiación de viviendas vacías o la huelga de alquileres, no podremos abordar, con rigor, el problema del acceso a la vivienda. En este sentido, es más necesario que nunca, un pacto de Estado en vivienda, que cuente con todos los actores implicados y con soluciones que no se salgan del marco constitucional.  

Son necesarios más incentivos para favorecer la creación de oferta y para que los propietarios opten por el alquiler de larga duración frente a otras modalidades como el temporal y el turístico, así como para animarlos a abrir sus viviendas vacías para sacarlas al mercado y que puedan servir como hogares para más familias y para jóvenes.

Abrir más viviendas al mercado es clave para aliviar la crisis de alquiler

En definitiva, la solución al problema de la vivienda solo se alcanzará con medidas realistas y no con recetas mágicas que lo único que van a hacer es agravar la situación de una forma u otra. Solo estimulando la oferta y edificando más viviendas podremos ofrecer una solución eficaz para el futuro de los jóvenes y de las familias de este país.

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