Aunque pueda parecer lo contrario, las construcciones en vertical pueden ser mucho más sostenibles que otros tipos de desarrollos urbanos. ¿El motivo? Se consume menos territorio, facilita los desplazamientos, reduciendo así el uso de automóvil, la longitud de las carreteras y los kilómetros que deben recorrer los medios de transporte, señala Paula Franco, arquitecta y vocal de Cultura del Colegio de Alicante.
En España, un ejemplo de ciudad de rascacielos es Benidorm. Este modelo está creciendo y expandiéndose a otros municipios, y es que los expertos ven preferible la construcción en altura frente a la horizontal o dispersa. En este artículo, para que compruebes las bondades de este tipo de construcciones, te presentamos dos proyectos ecológicos: Mandragore de Nueva York y Bosco Verticale en Milán. ¿Veremos este tipo de edificaciones de altura más y más en España?
El rascacielos más ecológico de todos los tiempos en Nueva York
Hace un año, el estudio de arquitectura Rescubika de Francia presentó su proyecto Mandragore, un rascacielos ecológico de 737 metros de altura en Nueva York que absorbe más CO2 del que genera. Este rascacielos se construirá en la isla de Roosvelt, Nueva York.
Con 160 pisos, 36 turbinas eólicas, 1.600 árboles, 24.500 metros cuadrados de paredes verdes y 7.000 metros cuadrados de fachadas fotovoltaicas, el rascacielos contará, además, con materiales y medidas para descarbonizar el aire y se incluirá el uso de energías pasivas, como un intercambio de calor, aire y tierra que emplea tuberías subterráneas. De esta forma, se capturará o disipará el calor del suelo. El objetivo es que, en invierno, el aire sea más caliente y, en verano, más frío gracias a la energía geotérmica.
Además, también plantea transformaciones en el estilo de vida, promoviendo el teletrabajo para reducir el uso de los coches. Por esa razón, cada apartamento del edificio Mandragore de Nueva York contará con su despacho o home office.
En diseño está inspirado en la forma de la planta mandrágora y el cuerpo humano, por lo que busca simbolizar la relación entre el humano y la naturaleza. Su forma, servirá como recordatorio ante la responsabilidad social de preservar y respetar el planeta, viviendo en simbiosis con él.
«Este proyecto es una respuesta a la ciudad del mañana, una ciudad que interactúa positivamente con el hombre y su territorio. Una ciudad que tendrá en cuenta la huella de carbono que debe volverse neutral en 2050. Por eso, más allá de un proyecto estético, existe ahora este concepto de sumidero de carbono», señalan desde Rescubika.





