De recreo y a no más de dos horas de casa: el perfil de quienes compran fincas rústicas

Helena De Gregorio Basagoiti
Helena De Gregorio Basagoiti Socia Directora en Rústicas La Trocha

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A quién no se le ha pasado por la cabeza tener una segunda vivienda donde desconectar de las prisas, disfrutar de un descanso merecido y rodearse de familia y amigos.

El perfil de los compradores de grandes ciudades: busca segunda residencia a no más de dos horas de su residencia habitual. Suelen ser familias con hijos, que quieren inculcar ese amor por el campo y generar un punto de encuentro que con el paso de los años sea el nexo de unión familiar (abuelos, hijos, nietos). Pero además, el campo ofrece descanso y desconexión, lo que permite recargar las pilas después de una semana dura de trabajo.

El estatus socioeconómico suele ser desahogado, con capacidad de ahorro, que es el que invierten en este proyecto. A veces se pide algo de financiación, pero suele ser un porcentaje bajo.

La edad media de este perfil comprador, que puede afrontar esta inversión, oscila en una banda de 40-55 años. La familia ya está consolidada y los ahorros han ido creciendo.

La edad media de este perfil comprador, que puede afrontar esta inversión, oscila en una banda de 40-55 años

El proyecto, para la mayoría de los clientes, tiene muchos rasgos comunes: que el campo sea bonito, que el acceso sea bueno, que no haya elementos distorsionantes a la vista (torretas de alta tensión, naves en mal estado, construcciones industriales…), pero al tiempo cada proyecto refleja unos matices personales.

¿Para qué se compran fincas rústicas?

En otro orden de prioridades, hay dos grupos definidos:

Una flor en una finca rústica

Fuente: Rústicas La Trocha

  1. Quien apuesta por un campo en bruto, para hacerse la casa con un proyecto nuevo donde plasmar la casa ideal que tantas veces ha soñado. Esta es una minoría, pues enfrentarse a ello implica paciencia y tiempo.
  2. Quienes quieren que la casa esté construida para empezar a disfrutar de inmediato y que además el activo tenga un precio muy atractivo. ¡Esta es la petición del millón! Ambos requisitos son a veces incompatibles porque cuando el campo se ha puesto en valor con construcciones, agua, luz… vale más de lo que ha costado materialmente hacerlo porque también se paga el riesgo cero con el que se adquieren las fincas en funcionamiento

El uso de la finca escogida rara vez está pensado en este perfil de cliente como explotación ganadera o agrícola. Es básicamente de recreo, ahora bien, a nadie le amarga un dulce y si tiene ingresos que ayuden a soportar los gastos que conlleva mantener la finca, mejor que mejor.

El tamaño de las fincas de recreo varía desde 5 has hasta 70 has. Idealmente buscan ubicaciones donde haya caminos por los que pasear y que permitan rutas andando, en bici o a caballo.

Idealmente buscan ubicaciones donde haya caminos por los que pasear y que permitan rutas andando, en bici o a caballo

Por encima de estas hectáreas, normalmente el objetivo de la finca de recreo se enfoca a la actividad cinegética, explotación ganadera o agraria.

Antes de materializar la compra, normalmente no tienen la idea clara o madura. Lo primero y fundamental es que la familia tenga un criterio unificado y claro, si no, es imposible avanzar. Cuál es la finalidad por la que apuestan por este proyecto y qué presupuesto pueden manejar.

Qué tener en cuenta a la hora de comprar una finca rústica

Hay que tener en cuenta muchos factores antes de lanzarse a la aventura:

  • La situación medioambiental de la finca: ¿es zona protegida (ZEPA, LIC…)? Es importante a la hora de obtener las licencias para construir, así como los plazos para poder hacerlo.
  • Si la ubicación que se desea es aislada, el campo suele estar más en bruto y al margen de la inversión correspondiente en construir, hay que pensar en el estado de los caminos de acceso.
  • Si la finca está metida en un coto de caza y se quiere desarrollar o no la actividad cinegética, valorar qué implica.
  • Si tiene arrendamientos ganaderos o de explotación de tierras de labor. Es importante saber si la finca tiene cargas, como en cualquier activo inmobiliario.
  • Si hay servidumbres de paso o caminos vecinales que atraviesen la finca.
  • Si la finca tiene agua (canalizada del pueblo, pozo de sondeo, charcas naturales…). El acceso a red eléctrica ya no es una condición: la energía solar con baterías y apoyo de grupo electrógeno con gasoil es la solución más práctica y eficiente.
  • Qué ingresos tiene la finca (ganaderos, cinegéticos…) y si hay trasmisión de los derechos de la PAC (Política Agraria Común).

Una vez bien definida la ruta de búsqueda, solo queda una cuestión fundamental: apoyarse en un profesional serio y honesto para poner en marcha todo el proceso.

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