3- Establece un presupuesto
Estudia cuáles son tus ingresos mensuales, gastos fijos y busca barrios con un precio medio acorde a lo que puedes o podéis permitiros si te mudas en pareja o en familia. Si vas a alquilar una vivienda, nuestro consejo es que calcules tu presupuesto en base a lo siguiente:
- Ingresos netos mensuales
- Resta tus gastos fijos (préstamo del coche, Universidad, seguros…)
- Del resultado, calcula el 30%: ese será el importe máximo que deberías pagar por tu alquiler
Vamos con un ejemplo: una pareja cobra 4.000 euros al mes contando los dos sueldos, pero tiene unos gastos fijos de 1.000 euros. Su presupuesto máximo para una vivienda de alquiler sería de 900 euros.
Si en tu caso estás buscando adquirir la vivienda, puedes calcular a través de este enlace qué cuota de hipoteca te puedes permitir.
4- Busca opiniones del barrio elegido
Como te contábamos, en la guía de barrios de Fotocasa podrás encontrar opiniones sobre la zona que has seleccionado, además de encontrar, como apuntamos, la lista de colegios, hospitales y transporte público de cada uno. Asegúrate de que el barrio cuente con todo lo que necesitas y no tengas que verte obligado a conducir hasta para comprar el pan (si así lo prefieres).
Ten claras tus preferencias y toma una decisión basada en opiniones reales de otros vecinos del barrio. Si es necesario, antes de mudarte al barrio, pasea por él y descubre si te sientes seguro y cómodo allí.
5- Visita el piso que te interesa presencialmente
Visitar la vivienda a la que te vas a mudar es esencial. Incluso, los expertos de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) indican que lo ideal cuando se trata de una compraventa es acudir a la visita del inmueble acompañado de un arquitecto o arquitecto técnico si el edificio es antiguo o hace mucho tiempo que se encuentra deshabitado.
Si el piso al que te vas a mudar es de alquiler, no es necesario que te tomes esa molestia, pero sí debes visitar el piso y realizar todas las preguntas que consideres oportunas sobre el estado de este e inspeccionar la vivienda (revisar si hay grietas, el estado de la pintura, comprobar que los electrodomésticos funcionan…).