¿Cómo aislar ventanas del frío? Trucos sencillos

Así puedes aislar las ventanas del frío de forma fácil y económica: burletes, sellado de marcos, aislante para cristales o cortinas térmicas

Jessica Llavero
Jessica Llavero Experta en el sector inmobiliario

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Cuando las ventanas en casa están mal aisladas, se nota. Suben las facturas, el ambiente está siempre frío y, aunque pongas la calefacción, parece que el calor se escapa por algún sitio. Y la mayoría de las veces, ese punto de fuga son las ventanas, claves en el aislamiento térmico de una vivienda.

Por ellas entra el frío, se cuela el aire y se pierde el calor que tanto cuesta generar. La buena noticia es que no siempre hace falta cambiar las ventanas ni hacer grandes obras. Con soluciones sencillas se puede mejorar mucho el confort y el ahorro energético. Descubre, con Fotocasa, 7 trucos fáciles y económicos para aislar las ventanas del frío.

7 trucos fáciles para aislar las ventanas del frío

Aquí puedes elegir desde opciones fáciles que pueden servir de forma temporal para aislar las ventanas hasta soluciones más duraderas que te costarán un poco más:

1. Burletes para evitar la fuga de calor

Los burletes se colocan entre la hoja y el marco de la ventana y evitan que se cuele el aire frío. Hay varios tipos: los adhesivos de espuma (baratos y fáciles de poner), ideales como solución rápida, o los de goma o silicona, que duran más y sellan mejor.

Si tienes ventanas correderas, los burletes con cepillo son perfectos porque aíslan sin impedir que la ventana se deslice. Instalarlos no tiene misterio, se debe limpiar bien la superficie, medir, cortar y pegar, nada más. Y el cambio se nota desde el minuto uno.

Los burletes son bandas de caucho o silicona que se colocan en los marcos de las ventanas para evitar fugas de aire

2. Sellar los marcos de las ventanas

Con el tiempo, los sellados de los marcos de las ventanas se agrietan o se resecan, y por ahí es por donde entra el frío. Un truco sencillo para detectar filtraciones de aire es pasar la mano por el marco. Si se cuela el aire, es necesario sellar.

Para solucionarlo, basta con aplicar silicona acrílica o masilla para ventanas en las pequeñas grietas entre el marco y la pared. Es un trabajo rápido, barato y eficaz. Muchas veces, este paso por sí solo ya mejora mucho el aislamiento, sin tener que sustituir las ventanas por otras.

3. Persianas para reforzar el aislamiento

Las persianas son cruciales para mantener la temperatura en el interior de una vivienda. Las persianas térmicas, rellenas de materiales aislantes como espuma de poliuretano, crean una barrera extra frente al frío exterior. Bajarlas por completo por la noche marca la diferencia.

Eso sí, hay un punto crítico que suele olvidarse: el cajón de la persiana. Es una de las principales fuentes de filtraciones de aire del exterior. Si es así, aísla por dentro el cajón con paneles de poliestireno o espuma aislante para mejorar el aislamiento.

4. Film aislante para los cristales

El film o lámina aislante es una solución muy práctica si tienes ventanas antiguas o cristales que no son de doble acristalamiento. Se trata de una lámina transparente que se coloca por la parte interior de la ventana.

Esa capa adicional reduce la pérdida de calor en hasta un 33% (según algunos fabricantes) sin bloquear la luz natural. Y, además, apenas se nota visualmente.

5. Cintas aislantes adhesivas como solución temporal

Cuando el frío aprieta, las cintas aislantes pueden sacarte del apuro. Se colocan directamente sobre las rendijas por donde entra el aire y cortan la corriente al instante. Son económicas y fáciles de usar, aunque están pensadas como solución temporal.

También, existen cintas adhesivas anticondensación que se colocan entre el marco y el cristal de la ventana y que resuelven los problemas de humedad en casa.

Para la humedad, existen cintas adhesivas anticondensación para el marco de las ventanas

6. Cortinas térmicas como barrera contra el frío

Las cortinas no solo decoran. Bien elegidas, también pueden ser aislantes. Las cortinas térmicas están hechas con tejidos gruesos y forros especiales que bloquean el paso del frío, lo que ayuda a mantener una temperatura más estable en el interior de la vivienda.

Para que funcionen bien, deben cubrir toda la ventana y llegar hasta el suelo. Cuanto menos espacio quede, mejor. Al ser gruesas, no dejan entrar la luz natural, por lo que son especialmente útiles por la noche, cuando las temperaturas bajan más.

7. Instalar contraventanas exteriores

Si buscas una solución más duradera, las contraventanas exteriores son una gran opción: funcionan como una segunda barrera delante de la ventana. Las de madera maciza o materiales aislantes no solo mejoran el aislamiento térmico, también reducen el ruido. Eso sí, al tratarse de un cambio en la fachada, podrías tener que pedir permiso a la comunidad para su instalación si tu vivienda no es unifamiliar.

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