Siete de cada diez jóvenes (71%) de entre 18 y 24 años se irían a vivir a zonas rurales alejadas de las grandes ciudades, según los datos extraídos de una encuesta realizada por Fotocasa Research. ¿El motivo? El fuerte aumento del precio de la vivienda, concentrado sobre todo en las grandes y medianas ciudades.
Pero ¿qué es mejor realmente? ¿Vivir en una gran ciudad o en una localidad o pueblo más pequeño? Este es un dilema clásico que cobra especial importancia en un contexto como el actual, en el que el coste de la vida en las ciudades no deja de aumentar. Desde Fotocasa, profundizamos en las ventajas y los inconvenientes de la vida en las urbes, la opción más cómoda -aunque cara- para muchos.
7 beneficios de vivir en las grandes ciudades
Vivir en una gran ciudad es una experiencia intensa: más variedad, mayor acceso a todos los servicios (colegios, universidades, transporte, sanidad…), distancias más cortas al lugar de trabajo… Repasamos los principales beneficios de apostar por una vida más cosmopolita:
1. Acceso a oportunidades laborales
En las grandes ciudades se encuentran casi todas las oportunidades de empleo. A diferencia del mundo rural, las grandes urbes ofrecen más oportunidades para los trabajadores en activo, tanto jóvenes que buscan dar sus primeros pasos en el mundo laboral como profesionales con intención de emprender o cambiar de sector.
Vivir en el centro de una gran ciudad puede ser sinónimo de vivir cerca de la oficina o lugar de trabajo, un factor clave para muchos a la hora de buscar vivienda.
2. Oferta de servicios y comodidades
En la ciudad, la oferta de servicios es mucho más amplia. Hospitales, centros médicos, universidades, gimnasios, colegios, farmacias… Al haber más opciones de casi todo, se evitan largos desplazamientos en coche o en transporte público.











