La Ley de Arrendamientos Urbanos (LAU) determina qué derechos y obligaciones tienen caseros e inquilinos, respectivamente, en cuanto a qué tipo de reformas puede -y debe- llevar a cabo cada una de las partes en un piso de alquiler.
A grandes rasgos, podemos decir que “el casero debe encargarse de todas las reparaciones necesarias para mantener la habitabilidad de la vivienda”, según el artículo 21 de la LAU. Esto incluye averías o cualquier problema derivado del paso del tiempo. Por su parte, el inquilino deberá responsabilizarse de todas aquellas reparaciones causadas por el uso diario de la vivienda, es decir, de su desgaste, según el artículo 23 de la LAU.








Muy interesante este artículo.
Gracias