Además de los espacios abiertos y las edificaciones tradicionales, las fincas rústicas en Santa Margalida a menudo cuentan con servicios como conexión a internet, barbacoa, aparcamiento y, en algunos casos, piscina o jacuzzi. Muchas también ofrecen la posibilidad de disfrutar de actividades como senderismo, observación de aves o recogida de productos del huerto.