Las fincas rústicas en Premià de Dalt suelen contar con amplios terrenos, muchos de ellos con árboles frutales, huertos y zonas de cultivo. Además, es común que tengan construcciones como masías o casas de campo que pueden ser rehabilitadas. Estas fincas ofrecen un estilo de vida tranquilo y en contacto con la naturaleza, a poca distancia de la costa y de Barcelona.