Algunos aspectos clave a considerar son la ubicación de la propiedad, el estado de conservación, la superficie construida y del terreno, así como la antigüedad de la vivienda. También es importante verificar la existencia de permisos y licencias, y asegurarse de que la casa cumple con las normativas de construcción y habitabilidad vigentes. Además, es recomendable contratar los servicios de un profesional inmobiliario que conozca bien la zona y pueda asesorarte adecuadamente.