Algunos aspectos clave a considerar son la orientación de la vivienda, para aprovechar al máximo la luz natural, el estado de conservación y las reformas realizadas, y la distribución de los espacios interiores. También es importante valorar la antigüedad de la construcción y los materiales utilizados. Por último, la cercanía a servicios, transporte público y zonas verdes suele ser un factor determinante.