Wohnung von 143 m² an Plaza LUCA DE TENA, Palos de Moguer
Palos de Moguer, Madrid
Suena el despertador y, al abrir los ojos, te das cuenta de algo que viviendo en Madrid parece casi un milagro: hay un silencio inmenso. Al estar en una octava planta, el ruido de los coches, de los autobuses o del ajetreo del Paseo de las Delicias sencillamente no llega hasta arriba. Entre tu familia y la calle hay una distancia que os regala una paz increíble para empezar la mañana sin sobresaltos ni estrés. Te levantas de la cama y no necesitas buscar el interruptor de la lámpara. La luz natural ya está iluminando vuestra habitación. Esa es, sin duda, la cualidad más bonita de esta casa. Al ser un piso tan alto y no tener bloques pegados que os hagan sombra, el sol entra por las ventanas desde primera hora. Esa claridad inunda los espacios y te da una calidez que te cambia el humor nada más despertar. Caminas hacia el salón y notas el suelo cálido bajo los pies. Como el piso está completamente reformado, todo resulta muy fácil. Quienes tenemos familia sabemos que meterse en obras con niños es un verdadero dolor de cabeza. Aquí ese problema no existe. Llegas a la zona del comedor y los peques ya están desayunando en la mesa. Las estancias fluyen con naturalidad, los aislamientos son modernos y todo está pensado para vivir con comodidad. Los ciento veintiséis metros cuadrados de vivienda se notan en que podéis estar todos preparándoos a la vez sin tropezar unos con otros. Te tomas el café mirando por la ventana, viendo el cielo abierto, disfrutando de saber que todo en la casa es nuevo, práctico y funciona a la perfección. Llega la hora de salir al mundo. Cogéis las mochilas, bajáis en el ascensor y atravesáis el portal de vuestra finca, un edificio muy bien cuidado que lleva en pie desde el año mil novecientos cincuenta y seis. Y aquí viene el gran contraste del día a día: al pisar la acera en la Plaza de Luca de Tena, pasáis del silencio absoluto de vuestra casa a la pura vida de barrio. Tienes comercios de toda la vida, panaderías y supermercados nada más salir. Dejas a los niños en el colegio y te toca ir a trabajar o salir de viaje. Aquí es donde valoras de verdad la ubicación. Caminas apenas quinientos metros por el Paseo de las Delicias, un paseo llano de unos cinco o diez minutos, y ya estás cruzando las puertas de la Estación de Atocha. Olvídate de madrugar para sortear atascos, de buscar aparcamiento o de depender del coche. Tienes la red de transporte más importante de todo el país literalmente al lado de casa. Es una ventaja brutal que te ahorra horas de vida cada semana.A media tarde, volvéis a casa. Antes de subir, hacéis una parada rápida y súper útil en la planta de sótanos del edificio. Abrís vuestro trastero, el número treinta y tres, y dejáis allí los patinetes, una caja con cosas del colegio y las mochilas de las extraescolares. Tener este espacio extra es oro puro para una familia, porque te permite subir a casa ligero y mantener el piso despejado y ordenado. Entráis de nuevo a vuestro piso octavo y cerráis la puerta. La buena reforma se nota al instante en la climatización y en cómo las ventanas modernas aíslan de cualquier temperatura exterior. Los niños se sientan en el salón a pintar con la luz del atardecer entrando por los ventanales, mientras tú te relajas un rato en el sofá. Cuando cae la noche y cenáis juntos, miras alrededor. Ves el espacio tan bonito y tan bien aprovechado, y sientes esa tranquilidad profunda de haber acertado. Tienes un hogar donde criar a los tuyos sin agobios, lleno de luz, comodísimo por estar reformado, y con lo mejor de Madrid a cinco minutos andando. Nada de discursos comerciales ni complicaciones; esto es calidad de vida real para ti y los tuyos. Me encantaría que vinierais a comprobarlo en persona y a sentir esta misma paz.
- 4 zim·
- 2 bad·
- 143 m²·
- 8. Obergeschoss