También es buen momento para comprobar las persianas. Durante el día, mantenerlas abiertas permite aprovechar la radiación solar; cuando anochece, bajarlas ayuda a crear una capa adicional frente al frío exterior. El IDAE (Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía) recomienda aprovechar estos elementos como parte de una gestión eficiente de la calefacción. Antes de calentar la casa, asegúrate de que puede conservar el calor.
¿Cómo preparar la calefacción antes de empezar a utilizarla?
No esperes a la primera noche fría para encender la calefacción por primera vez. Probarla con antelación permite detectar problemas cuando todavía hay margen para solucionarlos.
Si tienes radiadores de agua, comprueba que todos calientan correctamente y purga el circuito si es necesario. También conviene revisar el estado de la caldera y realizar el mantenimiento que corresponda a cada instalación.
¿A qué temperatura poner la calefacción en invierno?
Como referencia, el IDAE sitúa la temperatura de confort en torno a 20-21 ºC durante las horas de ocupación y recomienda adaptar el funcionamiento de la calefacción a los horarios reales de la vivienda.
Por la noche, además, no suele ser necesario mantener la misma temperatura que durante el día. Programar el sistema y evitar calentar habitaciones vacías son pequeños gestos que pueden marcar la diferencia.
¿Qué cambios de decoración hacen que una casa sea más cálida?
Poner la casa a punto para el frío también puede ser una cuestión de interiorismo. Cuando bajan las temperaturas, los textiles y algunos objetos decorativos recuperan protagonismo y permiten cambiar la sensación térmica de una habitación sin grandes transformaciones.
¿Qué textiles utilizar para preparar la casa para el otoño?
El recurso más inmediato son las alfombras, especialmente en dormitorios y zonas de estar. Añaden confort bajo los pies y ayudan a que el espacio resulte visualmente más acogedor. Completa el cambio con:
- Cortinas más tupidas para las tardes y noches.
- Mantas de lana o punto en el sofá.
- Cojines con tejidos gruesos y texturizados.
- Ropa de cama más abrigada.
- Una alfombra junto a la cama para evitar el contacto con el suelo frío al levantarse.
Un truco especialmente sencillo consiste en cerrar las cortinas en cuanto desaparece el sol, en lugar de esperar a que la habitación ya se haya enfriado.
¿Cómo hacer que una casa parezca más cálida con la iluminación y los colores?
Además de los textiles, la iluminación y la paleta cromática pueden cambiar por completo la percepción de temperatura de una estancia. Para los meses fríos, apuesta por una decoración que invite a quedarse y que haga que el espacio se perciba más envolvente:
- Sustituye las bombillas de luz fría por iluminación cálida, especialmente en salones y dormitorios.
- Crea varios puntos de luz a distintas alturas con lámparas de sobremesa, de pie o apliques, en lugar de depender solo de la luz del techo.
- Incorpora tonos tierra, beige, terracota, camel o verde oliva en pequeños elementos decorativos.
- Añade materiales con textura, como madera, fibras naturales, cerámica o piedra, que aportan sensación de confort.
- Redistribuye los muebles de la zona de estar para crear un ambiente más recogido y evita que el sofá quede demasiado separado de las fuentes de luz o del resto de elementos.
Ilumina las paredes, no solo el centro de la habitación. Una lámpara de pie orientada hacia una pared o una luz indirecta puede hacer que el espacio se perciba mucho más acogedor sin necesidad de añadir más calor real.