Cuando una persona se enamora de una casa lo sabe. Se ve viviendo en su nuevo hogar, decorándolo, construyendo ahí su vida. Es por ello que cuando ocurre esta sensación el usuario no lo piensa y opta por firmar la reserva y empezar el proceso de pedir una hipoteca.
Sin embargo, en algunos casos puede ocurrir que llegue el momento de pedir la nota simple y el futuro propietario se encuentre con una sorpresa: que una parte de la casa, de sus metros cuadrados, no conste en el papel. ¿Cómo afecta esto al proceso de compra?
Desde el comparador hipotecario iAhorro advierten que este hecho puede afectar de lleno en la tasación de la vivienda. Al fin y al cabo, para realizar la tasación de un inmueble se tienen en cuenta los metros cuadrados que están especificados en la escritura, por lo tanto, si la vivienda tiene 100, pero solo constan 90, la tasación se realizará sobre ese último valor, lo que hará que el valor resultante sea menor del esperado.
Este desacuerdo entre la realidad física y la registral no es un simple formalismo. Los tasadores operan bajo directrices que obligan a considerar únicamente la superficie legalmente reconocida. Ante una discrepancia la valoración se ajusta a la baja, lo que suele desencadenar un efecto dominó: si el valor de tasación desciende, el importe máximo de la hipoteca que el banco está dispuesto a conceder también lo hace, pues habitualmente se financia un porcentaje del valor de tasación (generalmente el 80%).







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