30 octubre 2015

La vivienda es el lugar más importante para casi todos los seres humanos y condiciona su vida en muchos sentidos. Uno de ellos es que una vivienda tiene mucho que ver con la salud de las personas que la habitan. En este sentido, la correcta elección de los materiales con los que llenar cada estancia es el primer paso para crear un marco de habitabilidad saludable. Dentro de estos materiales hoy nos centramos en los textiles.

Las fibras naturales son una opción ineludible para vestir el hogar en base a criterios saludables y sostenibles. Los tejidos naturales u orgánicos son aquellos cuyos componentes son de origen 100% natural y que, frente a los tejidos industriales o sintéticos, conservan toda la esencia de los materiales originales para ofrecer unos niveles de comodidad, resistencia y suavidad incomparables.

Estos materiales de origen natural contienen propiedades beneficiosas para el organismo, como puede ser una óptima ventilación. Así, la incorporación de tejidos en lino, seda, cáñamo, lana o algodón dota de mayor frescura al ambiente, evitando que los ácaros se acumulen en gran proporción como sí ocurre los acabados sintéticos.

Otra ventaja de estos tejidos es que conservan en mayor medida el calor de una estancia. Esto no sólo plantea beneficios en materia de salud al favorecer una temperatura agradable y que resguarda del frío, sino que evita posibles fugas térmicas que redundan en una factura energética más elevada. A todo ello cabe sumar la práctica ausencia de alergias u otros trastornos producidos por los componentes químicos que incluyen los tejidos artificiales.

Por supuesto, todas estas ventajas son más provechosas si utilizas el material más apropiado para cada lugar. En los dormitorios, el lino es el mejor aliado para la ropa de cama, ya que la ventilación que ofrece es excepcional y su suavidad previene de rozaduras o irritaciones. Lo mismo que ocurre con el cáñamo en los tapizados: cubrir sofás y otros elementos de descanso como los cojines con este material ayuda a prevenir el depósito de bacterias en su superficie, algo muy positivo en elementos que son utilizados por varias personas. Para las alfombras existe una gran cantidad de tejidos naturales, como la lana o el yute. Y así un largo etcétera.

En cualquier caso, debes asegurarte de que los artículos elaborados con fibras naturales no incorporen ningún tratamiento químico, algo que debería constar en la etiqueta. Debido a los diseños cada vez más realistas de los tejidos artificiales, es frecuente encontrarse con falsificaciones o que se intente hacer pasar por naturales tejidos que en realidad no lo son.

En estos casos, el tacto es el mejor aliado: las fibras naturales son irregulares y no presentan la misma rugosidad o suavidad en toda su superficie, por lo que trazar una simple línea con la palma de la mano permite distinguir un buen tejido. También el olfato ayuda: los tejidos naturales desprenden un olor muy característico y agradable que los sintéticos son incapaces de recrear.

En definitiva, los tejidos naturales y vírgenes benefician la salud de los habitantes de la casa, por eso debes saber identificarlos. Además, la naturaleza, en su infinita sabiduría, cuenta con un amplio catálogo de tejidos y acabados para poder escoger la mejor opción en cada caso.

 

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