8 febrero 2016

No solo es importante la correcta elección del colchón y la almohada para asegurarse un correcto descanso y prevenir problemas de salud. La conservación de la limpieza en las sábanas y el mantenimiento de ciertas condiciones de las mismas son aspectos fundamentales para obtener importantes beneficios saludables y reducir la posibilidad de desarrollar alergias. A esto hay que sumarle, además, el placer de envolverse en unas sábanas limpias y confortables.

La ropa de cama es ese agente secundario y muchas veces infravalorado en lo que a salud se refiere. Es una herramienta capaz de reducir las alergias e incluso en muchos casos actúa como una herramienta de prevención, al evitar su desarrollo. Hay que tener en cuenta que una persona tiene una pérdida media diaria de alrededor de un gramo consecuencia de la renovación de las capas más superficiales de la epidermis. Así, tanto por el tiempo medio que se pasa en la cama (unas siete horas diarias), como por ser un elemento de contacto directo con la piel humana, la ropa de cama, y más concretamente las sábanas, pasa a ser el espacio más recurrente para que se produzca este hecho facilitando un sustrato de crecimiento para ácaros y bacterias.

Durmiendo

Para evitar que esto pueda provocar afecciones en el sistema respiratorio, de la piel, etc. es necesario tener en cuenta una serie de factores:

  • Como ya se ha mencionado, la elección de la ropa de cama es un punto crítico a la hora de controlar los posibles perjuicios. Existen muchos materiales que se caracterizan como hipo-alergénicos y que deberían ser una preferencia de elección para aquellas personas más propensas a sufrir este tipo de padecimientos, especialmente los alérgicos a los ácaros del polvo y la humedad. Dos de los tejidos que tienen esta propiedad y están considerados como más saludables son la seda y el algodón puro. Además, el algodón transpira y regula la temperatura corporal.
  • Algo que no se debe olvidar es realizar siempre que se pueda un primer lavado antes del primer uso para eliminar los posibles restos de sustancias químicas derivadas del proceso de fabricación, así como de otras posibles exposiciones contaminantes de las que no se es consciente.
  • Para evitar el crecimiento de ácaros y mantenerlas saludables es aconsejable airear suficientemente y diariamente la cama antes de hacerla y si es posible que sea expuesta a la luz solar. Lo idóneo es hacerlo coincidir con el momento de ventilación.
  • Si se opta por edredón nórdico, hay que prestar atención a su relleno, su mantenimiento y a la elección de sus fundas. Asimismo, es recomendable usar siempre fundas para cubrir y proteger el colchón y la almohada.

Enlacama

  • Algo fundamental es evitar, en la medida de lo posible, el contacto con otros materiales ajenos y contaminantes, especialmente la ‘ropa de calle’. Especial atención requieren las viviendas con animales y personas alérgicas al polvo.
  • Por último, no hay que olvidarse de limpiar y voltear frecuentemente el colchón y de cambiar la ropa de cama al menos una vez en semana. A los restos de pieles muertas, hay que sumarle restos de pelo, el sudor del organismo y las propias bacterias del aire.

Su lavado ha de llevarse a cabo a la temperatura más alta que permita su etiquetado y han de ser secadas preferiblemente al sol, ya que actúa de forma natural y eficaz como desinfectante y como blanqueante.

No hay que olvidar que casi un tercio de la vida se pasa en la cama por lo que mantener de manera continuada esa mencionada sensación de bienestar al cubrirse con las sábanas no solo favorece un mejor descanso sino que además ayudará a mantenerse sano y alejar los problemas de salud que pueden derivarse de un mal descanso.

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