1 mayo 2015

El hogar, si se sabe sacarle partido, puede ser el aliado perfecto para escapar del estrés diario y mantener un estado óptimo de salud. Para ello, hay que trabajar la vivienda desde varios ejes como son los colores o la iluminación.

Al entrar en una vivienda, para dejar atrás el ajetreo exterior, la sensación que debería inspirar es de paz y bienestar. La agitada vida diaria lleva a ir acumulando estrés de forma imperceptible y continuada, provocando estados de insatisfacción general y predisposición a todo tipo de dolencias. La vivienda debería encarnar un refugio ante esto.

 

El color

Uno de los aspectos a tener en cuenta tiene que ver con los estímulos que genera en el organismo las exposiciones oculares a diferentes intensidades de luz y diferentes colores. Hay toda una psicología desarrollada sobre el estudio del color: así, los colores vivos incitan a la actividad mientras que los tonos pastel fomentan la tranquilidad; además, existen infinidad de matices que ayudan a mejorar las sensaciones que trasmiten.

Esas sensaciones pueden ser diferentes en cada persona, así que lo ideal es que cada inquilino experimente lo que le transmite cada color hasta dar con el más adecuado, para alcanzar el sosiego deseado antes de decantarse por un color determinado para una estancia. Además, se recomienda que dichas gradaciones sean diferentes por cuartos de forma que aquellas habitaciones, en función de las tareas a realizar en ellas.

 

La iluminación

Con respecto a la iluminación, hay que centrar los esfuerzos en encontrar el tipo de luz que despierta la sensación de paz en el individuo. Habitualmente, la incidencia de las luces tenues es mucho más beneficiosa para conseguir un ambiente relajado, aunque esto no siempre se cumple. Por eso, en muchos países nórdicos, se recurre al uso de velas como forma habitual de iluminación, encontrando en esa intensidad el beneficio para el descanso.

También hay que tener en cuenta el tipo de televisión que se usa, ya que el tipo de luz que desprenden estos tipos de aparatos en ocasiones es opuesto al objetivo perseguido de alcanzar el confort alejando cualquier factor estresante.

 

La distribución de las estancias

Por otro lado, no se debe olvidar lo esencial que es, junto a la iluminación y la elección de colores, llevar a cabo una correcta distribución de las estancias, con el fin de definir las actividades que se desenvolverán en cada una ellas.

Después, en la medida de lo posible, se debe hacer un correcto uso de las áreas definidas: por ejemplo, respetando que el dormitorio sea el espacio para dormir y no usándolo como lugar de trabajo. Asimismo, es importante mantener el orden en la vivienda, ya que, visualmente, las cosas amontonadas y los espacios recargados fomentan la sensación de agobio y malestar.

 

Facebook Comments