13 octubre 2015

En nuestro día a día, estamos en contacto con una contaminación ignorada por la mayoría y, por tal motivo, más difícil de evitar o de prevenir. Se trata de la contaminación que se genera en el entorno más próximo e inmediato, en casa o en el trabajo, por culpa de los productos químicos.

Según los expertos, las sustancias que contienen determinados productos de limpieza son la principal fuente de exposición humana a los compuestos químicos. Un dato alarmante es que informes de 2011 revelaron que más del 50% de los habitantes de la UE no eran capaces de advertir el peligro de los componentes tóxicos presentes en los productos químicos de uso diario, y en escasas ocasiones seguían las instrucciones de seguridad.

Los efectos que pueden provocar sobre la salud los productos de limpieza del hogar pueden ser agudos y crónicos. Estos efectos, en caso de toxicidad crónica, no son tan evidentes como ocurre con la exposición aguda, pero son aún más devastadores:

– La toxicidad aguda se refleja en irritaciones de la piel y mucosas por contacto con detergentes, suavizantes para la ropa, lejías, plaguicidas, ambientadores… En caso de ingesta accidental, sobre todo en niños, puede producir alteraciones renales, cardíacas y musculares.

– La toxicidad crónica, por su parte, proviene de la exposición a largo plazo; es muy peligrosa y silenciosa, pero puede desembocar en problemas muy graves como afecciones respiratorias y alérgicas, nacimientos prematuros, enfermedades cardiovasculares, enfermedades de la piel, disminución de la fertilidad, envenenamiento progresivo e, incluso, cáncer.

 

Productos caseros y ecológicos en lugar de productos industriales

Un hogar constituye el “medio ambiente” particular de una persona, por lo que es fundamental conservarlo libre de tóxicos y lo más saludable posible. Los numerosos productos de limpieza industriales, con componentes tóxicos, pueden reemplazarse por productos caseros y naturales, más asequibles y mucho más sanos. Con tan solo unos ingredientes básicos y la voluntad de acostumbrarse a nuevas pautas y hábitos, protegerás tu propia salud y la de tus familiares. Por tanto, los beneficios de evitar el empleo de productos químicos de limpieza del hogar y usar productos sin tóxicos son notables y, en muchos casos, vitales.

Lo cierto es que hay soluciones naturales que no son tóxicas ni agresivas: el vinagre, el jabón casero y el agua se puede limpiar un hogar por completo. En el caso de que la suciedad esté bien incrustada, una buena alternativa es emplear bicarbonato, limón o bórax. También puedes utilizar productos ecológicos, pero prestando especial atención si realmente se etiquetan como “ecológicos”, únicamente por haber prescindido de algunos componentes, porque, en muchos casos, siguen conteniendo muchos otros perjudiciales. Los productos verdaderamente ecológicos cumplen con más requerimientos, y pueden comprarse en eco-tiendas.

 

 

Etiquetados y prospectos

Aunque lo ideal es prescindir al máximo de productos tóxicos, no siempre se puede, por eso es importante que al menos estén bien identificados y controlados. Debes saber que todos los productos químicos y demás preparados, que puedan entrañar un peligro para la salud de las personas y para el medio ambiente, deben incluir una etiqueta perfectamente visible que advierta del riesgo que puede implicar su uso, así como las instrucciones necesarias para su correcta manipulación. Además, en el etiquetado deben constar de modo legible los siguientes puntos:

– Denominación o nombre comercial del producto

– Los datos de contacto del fabricante, distribuidor o importador (nombre, dirección y número de teléfono)

– Símbolos y advertencias de peligro establecidas para evidenciar los principales riesgos

 

Uso adecuado de los compuestos químicos de limpieza

Antes de adquirir productos de limpieza químicos debes preguntarte si realmente son necesarios y no tienen una alternativa natural. Si finalmente debes usarlos, utiliza siempre la mínima cantidad del preparado. Controlando las cantidades, se reduce entre un 10 y un 20 % el empleo de estos productos. No te olvides nunca de leer las etiquetas, trata de emplear detergentes sin fosfatos y biodegradables, y usa siempre guantes. Asimismo, evita los aerosoles, ya que contienen propelentes que dañan la capa de ozono, no mezcles nunca estos productos y, por supuesto, mantenlos lejos del alcance de los niños.

 

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