29 abril 2019

El sector inmobiliario ha sido uno de los más tradicionales, sin embargo, en poco tiempo ha experimentado una auténtica revolución tecnológica y se ha adaptado, en un tiempo récord, a la nueva era digital. Pese a que está en constante desarrollo, sobre todo, en el campo de la segmentación de públicos, ha conseguido mejorar los canales de comunicación con sus clientes, aunque todavía le queda mucho terreno por explorar, sobre todo, en cuanto a explorar la experiencia de compra.

En la breve historia digital del ‘real estate’ debemos situar a los portales inmobiliarios, como Fotocasa, como la primera gran innovación, que cambió la forma de vender y/o comprar viviendas entre particulares, sin tener que recurrir a las agencias inmobiliarias. Esto obligó a las empresas del sector a adaptarse a las nuevas reglas del juego tecnológico.

Pero en los últimos años han ido aparecido nuevos actores que operan en el desarrollo de aplicaciones informáticas para el sector inmobiliario, lo que se conoce como Proptech. Y si bien los marketplaces (portales inmobiliarios) propiciaron a que exista una mayor interacción entre comprador y vendedor, sin intermediarios, las nuevas aplicaciones siguen trabajando para desgranar el perfil de sus usuarios y anticiparse a sus aspiraciones de compra.

Esto es gracias al Big Data y su enorme almacén de datos. Al disponer de una información más completa y precisa de sus clientes, se pueden dar respuestas más certeras, ya que se obtiene un perfil muy exhaustivo del usuario. De ahí que tengan tanto valor, sobre todo para las empresas de venta.

Realidad virtual

Pero si lo que buscamos son herramientas que nos permitan acercarnos, sin salir de casa, al hogar de nuestros sueños, la realidad virtual supone un gran avance y cuenta con un enorme potencial, para ser lo más veraz posible sobre el entorno que nos rodea.

El objetivo es poder visitar una vivienda sin tener que desplazarse. E incluso saber cómo quedará antes de iniciarse las obras o visualizar y modificar proyectos de rehabilitación. Si a ello le incorporamos las populares gafas de realidad aumentada, se puede vivir una auténtica experiencia sensorial 360 grados.

Y para conseguir más información sobre el producto ofertado, han entrado en escena los drones. Estos aparatos permiten disponer de más datos sobre una propiedad desde el aire. Y pese a que su uso está restringido en áreas urbanas, por motivos de seguridad, lo cierto es que en el sector profesional se requiere para inspecciones técnicas de la vivienda y/o para la elaboración de planos más precisos.

El objetivo es, no sólo visitar un inmueble sin salir de casa, sino también agilizar trámites a distancia. En este sentido, una de las máximas del mapa Proptech es facilitar los procesos de compraventa, poniendo a disposición de los usuarios herramientas que contribuyan a cumplir con todas las necesidades burocráticas de una forma más dinámica. La revolución llegará cuando no se requiera la intervención directa de entidades bancarias y/o conseguir financiación mediante el sistema de Crowfounding, entre otros.

Alquiler turístico

Si bien internet contribuyó a cambiar nuestra forma de viajar, los pisos turísticos se han erigido como una alternativa de pernoctación, ampliando así la oferta hotelera en ciudades de gran atractivo turístico. Para ello, se han creado app’s que no sólo permiten reservar en un sólo clic; sino que también existen programas dirigidos a propietarios, para facilitar la gestión de toda su oferta inmobiliaria.

Las posibilidades existentes en el campo tecnológico son muy amplias, ya que también se buscan otros usos como la domótica, la financiación hipotecaria o el software inmobiliario, por ejemplo. De ahí que el sector inmobiliario tenga que saber adaptarse a esta evolución constante de la era tecnológica, para detectar nuevas oportunidades de negocio.

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