21 mayo 2019

La edad media de emancipación en España se situa en 29 años, según la última Encuesta continua de hogares del Instituto Nacional de Estadística: más de la mitad de las personas de entre 25 y 29 años vivía aún con sus padres, o con alguno de ellos, en 2018. Y el porcentaje sigue creciendo.

Curiosamente, 29 años es también la edad media de quienes optan por compartir piso, una tendencia más marcada en las áreas metropolitanas, según datos del portal inmobiliario Fotocasa.

Datos de emancipación en España

Los datos concretos de la encuesta continua de hogares indican que el 53,1% de los jóvenes entre 25 y 29 años vivían con sus padres en 2018. Este porcentaje supone un aumento de 4,6 puntos en los últimos cinco años, y presenta diferencias importantes por sexo. Las mujeres de este rango de edad que aún viven en el hogar familiar es del 45,6%, mientras que en el caso de los hombres asciende hasta el 60,5%.

El porcentaje de personas entre 30 y 34 que viven con sus padres, o con alguno de ellos, también ha subido 4,2 puntos en el último lustro. Los datos de 2018 indican que están en esta situación el 24,7%, también con diferencias por género. En el caso de las mujeres baja hasta el 17,9%, y en el de los hombres está en el 31,7%.

Edad de emancipación en Europa

La media española es una de las más altas de la Unión Europea, solo por delante de Italia (30 años) Croacia y Malta (31 años en ambos casos). La media del continente se sitúa en 26 años, según los datos de Eurostat, con diferencias entre géneros: las mujeres europeas se emancipan de media a los 25, y los hombres a los 27.

Los países con menores edades de emancipación son, por este orden: Suecia (18 años y medio), Luxemburgo (a los 20), Dinamarca (21), Finlandia y Estonia (23 en los dos países). Les siguen los Países Bajos, Francia y Alemania, con una media de 23,7 años, el Reino Unido, Bélgica, Austria y Lituania (alrededor de los 25).

Consecuencias demográficas… y en el sector inmobiliario

Esta alta edad de emancipación tiene consecuencias demográficas, y también afecta al funcionamiento del mercado inmobiliario en España. “Como tardamos más en independizarnos, tardamos más en tener nuestro primer hijo y eso explica nuestros bajos índices de natalidad o que seamos, junto con Italia, el país en que más se retrasa la llegada del primer hijo —por encima de los 30 años—“, indica Beatriz Toribio, directora de Estudios de Fotocasa.

“Este envejeciemiento de la población nos traerá serios problemas demográficos, económicos (pago de las pensiones, sanidad, etc.), pero también en el sector inmobiliario, porque como consecuencia de esa menor población y de ese retraso de momentos claves en la vida, como tener un hijo, se pospone la decisión de comprar una vivienda”, añade.

Compartir piso, primera opción para muchos jóvenes

La salida del hogar familiar tiene como primer destino en muchos casos compartir piso con otras personas, y más en el caso de las mujeres (63% de quienes eligen esta opción) que entre los hombres (37%). El perfil de quienes viven en piso compartido es bastante joven, con una edad concentrada entre los 18 y los 34 años, y una media de 29. La mayoría se encuentran en Andalucía y en las áreas metropolitanas de Madrid y Cataluña.

“Nuestros estudios reflejan que el perfil de la persona que comparte ha cambiado”, afirma Beatriz Toribio. “Ya no es un estudiante universitario, sino un profesional de 31 años que opta por esta forma de vida porque no puede costearse por sí solo el precio de un alquiler o porque prefiere destinar parte de lo que supondría esa renta a otras actividades, como formación, ocio, etc.”

Los jóvenes alquilan menos que el año pasado

El precio, factor determinante

El precio del alquiler y de la compraventa de inmuebles es el factor fundamental, tanto para la tardía edad de emancipación, como para tener que optar por la vivienda compartida. En el estudio realizado por Fotocasa, la razón principal que afirman más de la mitad de quienes comparten piso es la insuficiencia económica para poder pagar un alquiler solos. El precio es también la dificultad principal con la que se han encontrado en el propio proceso de buscar una vivienda compartida, según afirman ocho de cada diez.

“Los jóvenes están atrapados porque no pueden comprar, ya que no tienen ni los ahorros ni pueden acceder a la financiación necesaria para ello, pero tampoco pueden alquilar.  El alquiler o el compartir piso es la principal vía de acceso de los jóvenes a una vivienda cuando se independizan. Pero el encarecimiento de los precios ha expulsado a buena parte de los jóvenes de este mercado, lo que explica que, según nuestros datos, la edad media de una persona que logró alquilar una vivienda en el último año esté en los 40 años y de una persona que comparte en los 31. Hay estudios que señalan que tan solo un 8% de los jóvenes de 20 a 24 años se independizan”, enfatiza Beatriz Toribio.

Mejor comprar que alquilar

Entre quienes comparten casa crece la sensación de que se aproxima una nueva burbuja inmobiliaria. Además, aumenta la concepción negativa sobre el alquiler y la valoración positiva de los pisos en propiedad. Seis de cada diez personas que viven o buscan pisos compartidos creen que es más conveniente pagar una hipoteca que alquilar, como consecuencia de la subida de los precios de arrendamiento. Además, más de la mitad afirman que comprar una vivienda es ‘una buena inversión’.

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