10 enero 2019

La gastronomía está de moda y, junto a los baños, la cocina se ha convertido en uno de los espacios que más se renuevan en los hogares españoles. Sin embargo, este tipo de reformas no deben hacerse a la ligera, y es recomendable contar con una buena planificación previa de la distribución de los electrodomésticos, encimeras, sillas y demás muebles que vayan a dar vida al espacio culinario.

 

 

Saber qué zonas hay en una cocina

Antes de decidir dónde irá cada cosa, el primer paso es saber en qué zonas se divide una cocina y de qué se conforma cada una. La primera es la zona de cocción, donde encontramos los fuegos o vitrocerámica, el horno, microondas, el extractor y las correspondientes tomas de gas y electricidad.

La segunda es la zona de aguas, conformada por el fregadero y el lavavajillas, donde tendrá que haber una toma de agua, otra de electricidad y un desagüe. Finalmente, la cocina deberá contar con una zona de almacenaje, donde se situarán la despensa y la nevera, teniendo que dejar disponible una toma de electricidad para el frigorífico.

 

Hacer una distribución práctica y fluida

Una organización bien pensada de los electrodomésticos y del espacio de los armarios y cajones orientada a la funcionalidad y al diseño contribuyen notablemente a que el trabajo en la cocina sea fluido, lo que a su vez garantiza que también resulte práctico.

Para ello, es recomendable combinar con cabeza los procesos de trabajo y organización del espacio, situando los alimentos y los diferentes útiles y electrodomésticos al alcance de la mano, de modo que se eviten los desplazamientos y se ahorre en tiempo y esfuerzo creando una cocina accesible para todos además de evitar posibles lesiones.

 

Muebles que nos permiten un gran almacenaje

 

Escoger los mejores materiales

Además de satisfacer los gustos de cada uno desde el punto de vista estético, los materiales usados en la cocina deben cumplir otras exigencias, como resistencia, durabilidad y facilidad de limpieza. No obstante, para la fabricación de los muebles de cocina se suelen utilizar sobre todo madres y derivados, los cuales tienen entre sus componentes el formaldehído, calificado como potencialmente cancerígeno.

Se trata de un compuesto químico presente en el agua, la fruta y la madera, pero que también se puede añadir a través de procesos industriales. Algunas alternativas a los materiales con formaldehídos son las maderas macizas, los tableros aglomerados certificados y aquellos con acabados libres de emisiones.

 

Sandra Barañano. Directora Técnica de Cuida Tu Casa*

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