8 febrero 2017

Reformar una vivienda que sabemos que vamos a disfrutar durante los próximos 20 o 30 años puede ser una experiencia muy emocionante, pero hacer una reforma para revalorizar la casa y venderla al poco tiempo no resulta para nada agradable. En primer lugar porque seguramente no querremos gastar mucho dinero en una reforma que no vamos a disfrutar, y en segundo porque las reformas suelen traer muchos quebraderos de cabeza, especialmente cuando estamos viviendo dentro de la casa.

Y no hablamos solo de pintarla o de arreglar unas cuantas puertas o ventanas, sino de una reforma mucho más profunda y que puede costar bastante dinero. Por eso, antes de embarcarnos en un proyecto como este y que finalmente salga rentable, es importante tener en cuenta algunas cuestiones. Si lo hacemos bien, no solamente conseguiremos vender antes la casa, sino que además, podremos sacar más dinero que al principio incluso habiendo invertido en la reforma.

1. No gastes más de lo que puedas recuperar

Aunque parece muy evidente, te sorprendería saber cuántas personas se embarcan en proyectos de reforma con presupuestos muy elevados para una casa en la que no van a vivir seguramente más de unos pocos meses. Si la reforma vale 10.000 euros y no puedes sumarle más de esta cantidad al precio de la casa, no merece la pena hacerlo.

Muchas personas se sienten satisfechas cuando, después de reformar la vivienda por 12.000 euros, consiguen sacar 12.000 euros más en la venta. Sin embargo, no piensan en todo el tiempo que han tenido que perder, en las preocupaciones y en el esfuerzo realizado. ¿Crees que todo ello merece la pena si no le sacas un beneficio?

Reformar vivienda para venderla

2. Prioriza la reforma de la cocina y los baños

Si la casa necesita una gran reforma y el presupuesto no te llega para poder hacerlo todo, es importante que priorices lo más importante, y te centres en aquellas estancias en las que los compradores se fijan más. ¿Y qué zonas son esas? La cocina y el cuarto de baño. Y es que de poco importa el suelo o el color de las paredes de los dormitorios o del salón si el alicatado del baño o de la cocina son muy antiguos, o si hay humedades. Estos problemas pueden terminar echando para atrás a muchos potenciales compradores, ya que son las reformas más costosas y si quieren entrar a vivir desde el primer momento, podría suponer un gran problema.

3. Renovar en lugar de cambiar

No es necesario gastar una gran suma de dinero en cambiar los suelos o los revestimientos de las paredes. Un profesional puede darles un lavado de cara y reacondicionarlos, lo cual resulta siempre más económico que comprar el nuevo material y contratar a alguien para que lo instale. El coste de cambiarlo deberás sumarlo al precio total de la casa y puede que después de haber puesto un suelo nuevo, el comprador quiera cambiarlo. Si el precio total es muy elevado y de todas maneras va a cambiarlo, le hará replantearse otras opciones de compra.

4. Arregla los desperfectos estéticos para evitar que el comprador negocie el precio

Aunque es triste decirlo, lo cierto es que es mejor invertir 1.000 euros en pintar o en cambiar el suelo que en poner un nuevo calentador. Y es que un nuevo calentador no va a impresionar a los compradores. A alguien que desembolsa una gran cantidad de dinero para comprarse una casa, no le suele importar cambiar el calentador. Sin embargo, la apariencia es muy importante, ya que los desperfectos pueden hacer que el comprador quiera negociar el precio o incluso echarse para atrás.

5. Pinta con los colores correctos para aumentar el valor de la casa

No hay nada como pintar una casa para cambiar por completo la apariencia de una vivienda, sobre todo si elegimos bien los colores y le damos un toque moderno. Pero es que además la pintura contribuye a agrandar visualmente las estancias y a darles mayor luminosidad, lo que puede modificar por completo la percepción de una persona cuando va a ver la casa.

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