19 marzo 2019

Si eres de los que se mueve a menudo por territorios inmobiliarios, te sonará mucho la expresión “vivienda a reformar”. Normalmente se emplea para pisos antiguos, bien porque sus paredes y suelos se pasan de vintage o bien porque las instalaciones necesitan un buen lavado de cara.

Aunque se considera que las obras de reforma son un tipo de obras de rehabilitación, podríamos decir que existe una diferencia de magnitud entre los dos conceptos.

Mientras que en una rehabilitación podrías estar reconstruyendo una casa en ruinas, la reforma se refiere a obras que no modifican la superficie construida del inmueble, como arreglar el baño o la cocina.

Tenemos, pues, un rango muy amplio de proyectos a los que podemos llamar reforma, y el procedimiento a seguir será distinto en función de qué estemos intentando hacer.

El primer paso será informarnos sobre qué trámite se corresponde en nuestro municipio con el proyecto que queremos realizar.

 

Una reforma puede aumentar en un 30 % el precio del alquiler

 

Pequeñas reformas

No siempre queremos lanzarnos a tirar paredes. De hecho, puedes conseguir un gran cambio con acciones pequeñas, como pintar las paredes o cambiar el mobiliario. Por lo general no se requiere ningún tipo de licencia, pero algunos ayuntamientos sí obligan a realizar una declaración responsable o una comunicación previa.

La declaración responsable y la comunicación previa son dos trámites muy similares con distintas definiciones legales, pero que sirven para lo mismo. Su función es poner en conocimiento del ayuntamiento los datos del interesado con una breve descripción de la intervención y sus requisitos exigibles.

Esto pone el peso de cumplir la normativa sobre el ciudadano, que se enfrenta a una sanción de 300€ si comete infracciones leves y de 600.000€ en los casos más graves. Por eso es conveniente que un profesional revise los planos y la documentación solicitada antes de entregarla en el ayuntamiento.

Por otra parte, si estamos reformando el piso para venderlo o alquilarlo también es muy recomendable contratar algún tipo de servicio que nos ayude a prepararlo para los clientes. Decorar una vivienda para hacerla apetecible tiene su técnica, y necesitarás a alguien que conozca todos los secretos del gremio.

 

Reformas con licencia de obra menor

Sí se requiere licencia, en cambio, para obras menores. Nos referimos a trabajos sencillos que no afectan a la estructura o los elementos sustentables del inmueble, como por ejemplo las reformas de la cocina o un cambio de ventanas.

Por norma general, necesitarás presentar a tu ayuntamiento una declaración responsable, unos planos o una pequeña memoria técnica. En ocasiones también hay que incluir un certificado de seguridad o una copia de la licencia de actividad, pero depende de cómo funcione el trámite en tu municipio.

Algunos ayuntamientos lo llevan un paso más allá, solicitando que se adjunte un proyecto de reforma. Éste debe ser realizado por un arquitecto o ingeniero, técnico o superior, y visado por el colegio profesional.

En general, la licencia será concedida siempre que cumpla los requisitos legales y se hayan abonado las tasas correspondientes. Bastará con acercarse a las oficinas municipales y tramitar los documentos que nos requieran.

 

reformas

 

Reformas con licencia de obra mayor

La obra mayor viene a ser el mayor grado de reforma, que llega a alterar los elementos estructurales del inmueble. Debido a la cantidad de documentación solicitada para obtener la licencia, es un trámite que conviene comenzar tiempo antes de que tengan lugar las obras.

Dependiendo de la obra a realizar contrataremos a un arquitecto o ingeniero, técnico o superior, que va a preparar una documentación visada por su colegio profesional. Cada localidad requiere diferentes informes y proyectos, pero dependiendo del tipo de obra podrían ser cosas como:

  • Un proyecto de obra con su memoria descriptiva y justificativa.
  • Duración prevista para las obras y fecha prevista de inicio.
  • Anexo de prevención de incendios.
  • Instalaciones.
  • Estudio de la gestión de residuos.
  • Un plano topográfico del terreno.
  • Planos del inmueble con acotaciones antes y después de la reforma.
  • Un presupuesto por unidades de la obra.

La resolución se comunicará al interesado en un plazo de entre uno y tres meses, y podrán comenzar las obras. El interesado deberá abonar las tasas de la licencia que haya fijado su ayuntamiento.

Para realizar cualquiera de estos trámites es recomendable contar con un profesional de confianza. Puedes contratarlo a través de plataformas como Certicalia.

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