31 marzo 2015

Un encargo especial en una vivienda única. Así es este proyecto de reforma de piso de 150 m2, situado en un edificio singular de principios del siglo XX con vistas al Retiro. Los únicos requisitos del cliente: que su mesa de trabajo y el dormitorio estuvieran frente a esas vistas y que la cocina tuviese una plancha teppanyaki.

 

El proyecto

La casa había sufrido varias reformas a lo largo de su historia, algunas de las cuales no fueron muy acertadas, perdiéndose parte de los elementos propios de la época de su construcción.

La intención de Ondo Interiorismo, el estudio de arquitectura encargado de la reforma, fue la de darle un aire contemporáneo y elegante a la vivienda; otorgándoles protagonismo a pequeños tesoros del pasado que todavía conservaba el inmueble, como sus radiadores de hierro fundido, sus contraventanas de madera, y unos techos de casi 3,5m con molduras.

proyecto reforma

Foto: Ondo Interiorismo

 

Se limpiaron al chorro de arena los antiguos radiadores de hierro, que tenían varias capas de pintura blanca, y las fallebas (cierres) de ventanas y contraventanas, dejándolos en el color original del material.

 

La reforma

La única demolición que se hizo fue la de dos armarios y un pequeño dormitorio contiguo a la cocina, creando así un espacio más amplio y luminoso que, además, fuera un punto de reunión familiar en la casa.

La cocina se diseñó para que fuera un espacio funcional, amplio, acogedor y contemporáneo. No se quiso poner ningún módulo de almacenaje suspendido y, en su lugar, se rescató el ladrillo original de la pared, que se pintó con pintura al silicato, dejando esa textura irregular en contraste con la superficie lisa del mármol, que revestía la parte inferior la pared y se convertía en encimera. Un efecto destacado mediante una tira led oculta tras la trasera de mármol, que iluminaba desde abajo la pared de ladrillo.

Como office se reubicó una vitrina que ya se encontraba en la casa, cuyo interior también se iluminó con luz led.

proyecto reforma

Foto: Ondo Interiorismo

 

El espacio contiguo a la actual cocina se aprovechó como zona de lavandería. Un lugar 100% funcional, con armarios de suelo a techo para almacenaje, plancha, escobero, lavadora y cesto de ropa sucia. Todo con mobiliario sencillo y limpio.

Al lavadero se accedía por una puerta adaptada de vaivén, rescatada de la habitación demolida. Al tener vidrio, resultó perfecta para poder ver quién hay al otro lado y permitiendo el paso de luz natural de una estancia a otra.

 

La elección de los materiales

En el suelo de las zonas donde no estaba el original entarimado de madera, se aplicó microcemento, un revestimiento continuo, sin juntas, cuyo mínimo espesor y máxima dureza lo hacen idóneo para el revestimiento de muchas superficies, creando un primer contraste entre lo clásico y lo contemporáneo en los suelos.

proyecto reforma

Foto: Ondo Interiorismo

 

En el vestidor contiguo a la habitación principal también se aplicó este acabado en el suelo, introduciéndose hasta el baño y la ducha de obra, potenciando la continuidad entre espacios.

Además, en esta zona se pudieron rescatar varias piezas de baldosa hidráulica del suelo original, que se intercalaron en el microcemento, a modo de testimonio de lo que allí hubo un día.

proyecto reforma

Foto: Ondo Interiorismo

 

En los baños se colocaron como encimera sendas piezas de madera maciza con costero, de nogal en el principal y de roble en el de invitados, que se fueron a buscar específicamente a un almacén de maderas en las afueras de Madrid.

 

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