18 mayo 2018

Afrontar un proyecto de reforma no es una tarea fácil. Cada vez son más las dificultades a las que hay que hacer frente a la hora de reformar un piso.

Cumplir con los trámites administrativos, elegir el arquitecto más adecuado, comparar distintos presupuestos o elegir la decoración que más se adapte a tus necesidades, son algunos de los factores que hay que tener en cuenta.

Siguiendo correctamente estos pasos, el proceso de reforma de una vivienda será un camino sencillo con el que incluso disfrutarás. 

 

 

Trámites administrativos en un proyecto de reforma

Cuando el contrato de comprar de un piso está cerrado, se debe comenzar con los trámites administrativos, una de las partes del proceso más aburridas y costosas. La dimensión de la obra y los elementos que se vean afectados de esta son dos de los factores más importantes que determinarán qué tasas se deberán abonar.

Los ayuntamientos son los que van a recibir estas tasas e impuestos. Por tanto, cada municipio impone sus propios costes, aunque la variación entre unos y otros es mínima.

Algunos factores que incrementan los costes administrativos son el cambio en la distribución de la casa. Es decir, tirar tabiques o unir la cocina con el salón, por ejemplo. Modificar la estructura de la casa o una reforma que implique modificar elementos comunitarios también va a incrementar las tasas que se deben pagar al ayuntamiento.

Y, por último, la ampliación de la superficie de la casa con el objetivo de construir un trastero o garaje, por ejemplo, también va a implicar el pago de algún impuesto.

 

El tráfico de las grandes ciudades, los vecinos moviendo los muebles, la aspiradora o las cañerías son algunos de los causantes de muchos de los molestos ruidos que perturban la tranquilidad de nuestros hogares. Muchos se han resignado a convivir con ellos, de hecho el 40% de los españoles asegura vivir con ruido en sus casas y el 30% admite hacer ‘oídos sordos’. Desde Cuida Tu Casa creemos que la vivienda particular tiene que ser ese refugio para escapar del mundanal ruido y descansar sin alteraciones. Por este motivo, y como si de una estrategia de combate se tratara, proponemos tres consejos prácticos para insonorizar nuestra vivienda y plantar cara al ruido, lo que podrá ayudar a reducirlo hasta un 70%. Veamos cuáles son: 1. Detectar la posición del enemigo Puede que el ruido nos ataque desde varios frentes, pero normalmente suele haber un punto desde el que se ejecuta el disparo. Como consecuencia de ello, es recomendable que, en primer lugar, detectemos cuál es el foco de procedencia de los ruidos más molestos en nuestro hogar. Y es que a la hora de insonorizar la vivienda no debe actuarse de la misma manera si el ruido lo provoca el tráfico de los coches en la calle o si proviene de las discusiones entre nuestros vecinos. Los tipos de ruido más comunes son de carácter estructural y aéreo. Los primeros son aquellos producidos por la vibración al arrastrar sillas, mesas u otros muebles, por el vaivén del ascensor del edificio o por las pisadas de los vecinos de arriba, entre otros motivos. Por su parte, los aéreos están provocados por la televisión o el tráfico, por ejemplo. 2. Escoger el arma adecuada Una vez detectados los problemas sonoros en el hogar habrá que aplicar las soluciones más adecuadas para eliminarlos o, en su defecto, reducirlos al máximo. Si nuestra vivienda se ve bombardeada por el claxon de los coches, el ruido de las motos pasando a toda velocidad o el de los martillos de las obras, la trinchera tiene que estar en las ventanas, para evitar que los sonidos molestos entren desde la calle. Una buena solución es poner ventanas con doble acristalamiento que bloqueen los ruidos del exterior para que no dinamiten la tranquilidad de los hogares. También podemos colocar dobles ventanas con una cámara de aire intermedia que mitigue el jaleo que entra en las casas situadas en centros urbanos, que conviven diariamente con altos niveles de tráfico, obras, etc. Si los proyectiles de ruido golpean en las paredes de nuestras casas a modo de gritos y discusiones vecinales, el arma para combatirlo tiene que ser otra. Y, en este sentido, lo más recomendable es levantar por el interior de la vivienda un nuevo tabique, un ‘escudo antirruidos’ para conseguir intimidad y tranquilidad en la vivienda. Debemos tener en cuenta que con esta solución perderemos algo de espacio en la habitación pero sin duda merecerá la pena. Por último, si el ruido procede de las pisadas de los vecinos, conviene sacar la bandera blanca y pasar a las negociaciones. Poner un falso techo para reducir estos ruidos procedentes de arriba puede ayudar, pero la manera más eficiente es que el vecino del piso de arriba aísle su propio suelo, para amortiguar los ruidos que provoca al caminar, mover muebles, etc. Cuanto más próximo al problema actuemos más eficiente será la solución. 3. No dar ninguna batalla por perdida En el ámbito del confort acústico, el estudio ‘Quiero Vivir Mejor’ -elaborado por Andimac- señala que pese a que gran parte de los españoles convive con ruidos en su casa, el 30% asegura que se resigna e intenta acostumbrarse a esos sonidos molestos, hasta el punto de que ocho de cada diez se resignan a vivir con las filtraciones sonoras que proceden de las paredes contiguas a las de su hogar y que afectan a su descanso o les impide realizar tareas para las que necesitan concentración, como leer o estudiar. Por ello, aunque perdamos algo de espacio al poner un trasdosado y aislamiento acústico, merece la pena reducir estos ruidos en nuestra vivienda. Esta pasividad puede tener consecuencias negativas, ya que el ruido es "una amenaza infravalorada", según la Organización Mundial de la Salud (OMS), con la que convivimos y que nos persigue a lo largo de nuestra actividad diaria. Sin embargo, una exposición prolongada al ruido puede afectar a nuestra salud a través de alteraciones en el sueño, enfermedades cardiovasculares o trastornos relacionados con la audición. Por esto no hay que dar nunca por perdida la batalla contra el ruido. Siempre existe una manera de insonorizar las viviendas para que quienes las habitan disfruten de una mayor calidad de vida y no tengan que convivir con unos niveles de ruido por encima de los 65 decibelios recomendados por la OMS. En definitiva, ante los ruidos, nunca te des por vencido. Insonoriza.

 

Elementos que habitualmente se deben reformar

Comienza la parte más divertida del proceso: adecuar la vivienda a tus necesidades y decorarla según tus gustos. El primer paso debe ser revisar todas las instalaciones, tanto de agua como de gas, luz, etcétera… Es necesario reformarlas si están deterioradas o dañadas, ya que así se evitarán problemas posteriores y más costosos.

El aislamiento de la vivienda también es necesario revisarlo ya que algunas casas antiguas dejaban escapar el calor o el frío por ventanas y puertas. Esto hará que tu factura de la luz no siga aumentando.

Hacerle saber todas las necesidades de los habitantes de la casa al encargado de la reforma es muy útil para que la obra se adapte totalmente a la familia. También, llevar a cabo un presupuesto online es muy recomendable, ya que así, dependiendo del presupuesto del que se parta, se puede tener una idea de la calidad de los materiales que se pueden utilizar para la reforma o de la decoración que se puede incluir.

No hay que tener miedo a la hora de tirar tabiques y crear nuevos espacios. Antiguamente, las viviendas incluían muchos pasillos que no eran funcionales. Hoy en día, pueden aprovecharse para aumentar otros espacios. Además, tirar tabiques para conseguir espacios con más luz natural es muy recomendable.

Por último, solo tendrás que cuidar la elección del estilo de decoración que más te guste y según este, comprar muebles, telas y artículos de decoración que harán de la casa reformada un verdadero hogar.

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