26 abril 2018

El 40% de los españoles asegura vivir con ruido en sus casas y el 30% admite hacer ‘oídos sordos’ a estos molestos sonidos.

Desde Cuida Tu Casa creemos que la vivienda particular tiene que ser ese refugio para escapar del ruido y descansar sin alteraciones. Por este motivo, proponemos cuatro consejos prácticos para insonorizar nuestra vivienda. Pueden ayudarnos a reducir el ruido hasta un 70%. Veamos cuáles son. 

 

1. Detectar el origen

Lo primero es detectar cuál es el foco de procedencia de los ruidos más molestos en nuestro hogar. Y es que a la hora de insonorizar la vivienda no debe actuarse de la misma manera si el ruido lo provoca el tráfico de los coches en la calle o si proviene de las discusiones entre nuestros vecinos.

Los tipos de ruido más comunes son de carácter estructural y aéreo. Los primeros son aquellos producidos por la vibración al arrastrar sillas, mesas u otros muebles, por el vaivén del ascensor del edificio o por las pisadas de los vecinos de arriba, entre otros motivos.

Los segundos, denominados aéreos, están provocados por la televisión o el tráfico, por ejemplo. Una vez detectados los problemas sonoros en el hogar, habrá que aplicar las soluciones más adecuadas para eliminarlos. O, en su defecto, reducirlos al máximo

 

El tráfico de las grandes ciudades, los vecinos moviendo los muebles, la aspiradora o las cañerías son algunos de los causantes de muchos de los molestos ruidos que perturban la tranquilidad de nuestros hogares. Muchos se han resignado a convivir con ellos, de hecho el 40% de los españoles asegura vivir con ruido en sus casas y el 30% admite hacer ‘oídos sordos’. Desde Cuida Tu Casa creemos que la vivienda particular tiene que ser ese refugio para escapar del mundanal ruido y descansar sin alteraciones. Por este motivo, y como si de una estrategia de combate se tratara, proponemos tres consejos prácticos para insonorizar nuestra vivienda y plantar cara al ruido, lo que podrá ayudar a reducirlo hasta un 70%. Veamos cuáles son: 1. Detectar la posición del enemigo Puede que el ruido nos ataque desde varios frentes, pero normalmente suele haber un punto desde el que se ejecuta el disparo. Como consecuencia de ello, es recomendable que, en primer lugar, detectemos cuál es el foco de procedencia de los ruidos más molestos en nuestro hogar. Y es que a la hora de insonorizar la vivienda no debe actuarse de la misma manera si el ruido lo provoca el tráfico de los coches en la calle o si proviene de las discusiones entre nuestros vecinos. Los tipos de ruido más comunes son de carácter estructural y aéreo. Los primeros son aquellos producidos por la vibración al arrastrar sillas, mesas u otros muebles, por el vaivén del ascensor del edificio o por las pisadas de los vecinos de arriba, entre otros motivos. Por su parte, los aéreos están provocados por la televisión o el tráfico, por ejemplo. 2. Escoger el arma adecuada Una vez detectados los problemas sonoros en el hogar habrá que aplicar las soluciones más adecuadas para eliminarlos o, en su defecto, reducirlos al máximo. Si nuestra vivienda se ve bombardeada por el claxon de los coches, el ruido de las motos pasando a toda velocidad o el de los martillos de las obras, la trinchera tiene que estar en las ventanas, para evitar que los sonidos molestos entren desde la calle. Una buena solución es poner ventanas con doble acristalamiento que bloqueen los ruidos del exterior para que no dinamiten la tranquilidad de los hogares. También podemos colocar dobles ventanas con una cámara de aire intermedia que mitigue el jaleo que entra en las casas situadas en centros urbanos, que conviven diariamente con altos niveles de tráfico, obras, etc. Si los proyectiles de ruido golpean en las paredes de nuestras casas a modo de gritos y discusiones vecinales, el arma para combatirlo tiene que ser otra. Y, en este sentido, lo más recomendable es levantar por el interior de la vivienda un nuevo tabique, un ‘escudo antirruidos’ para conseguir intimidad y tranquilidad en la vivienda. Debemos tener en cuenta que con esta solución perderemos algo de espacio en la habitación pero sin duda merecerá la pena. Por último, si el ruido procede de las pisadas de los vecinos, conviene sacar la bandera blanca y pasar a las negociaciones. Poner un falso techo para reducir estos ruidos procedentes de arriba puede ayudar, pero la manera más eficiente es que el vecino del piso de arriba aísle su propio suelo, para amortiguar los ruidos que provoca al caminar, mover muebles, etc. Cuanto más próximo al problema actuemos más eficiente será la solución. 3. No dar ninguna batalla por perdida En el ámbito del confort acústico, el estudio ‘Quiero Vivir Mejor’ -elaborado por Andimac- señala que pese a que gran parte de los españoles convive con ruidos en su casa, el 30% asegura que se resigna e intenta acostumbrarse a esos sonidos molestos, hasta el punto de que ocho de cada diez se resignan a vivir con las filtraciones sonoras que proceden de las paredes contiguas a las de su hogar y que afectan a su descanso o les impide realizar tareas para las que necesitan concentración, como leer o estudiar. Por ello, aunque perdamos algo de espacio al poner un trasdosado y aislamiento acústico, merece la pena reducir estos ruidos en nuestra vivienda. Esta pasividad puede tener consecuencias negativas, ya que el ruido es "una amenaza infravalorada", según la Organización Mundial de la Salud (OMS), con la que convivimos y que nos persigue a lo largo de nuestra actividad diaria. Sin embargo, una exposición prolongada al ruido puede afectar a nuestra salud a través de alteraciones en el sueño, enfermedades cardiovasculares o trastornos relacionados con la audición. Por esto no hay que dar nunca por perdida la batalla contra el ruido. Siempre existe una manera de insonorizar las viviendas para que quienes las habitan disfruten de una mayor calidad de vida y no tengan que convivir con unos niveles de ruido por encima de los 65 decibelios recomendados por la OMS. En definitiva, ante los ruidos, nunca te des por vencido. Insonoriza.

 

2. Instalar dobles ventanas

Si los ruidos molestos viene de la calle, una buena solución es poner ventanas con doble acristalamiento que bloqueen los ruidos del exterior. Es una buena fórmula para que no dinamitar la tranquilidad de los hogares. También podemos colocar dobles ventanas con una cámara de aire intermedia que mitigue el jaleo que entra en las casas situadas en centros urbanos, que conviven diariamente con altos niveles de tráfico, obras, etcétera.

 

3. Levantar un nuevo tabique

Si el ruido que sufrimos entra en casa a través de las paredes provocado por los vecinos, lo más recomendable es levantar por el interior de la vivienda un nuevo tabique, para de esta manera conseguir intimidad y tranquilidad en la vivienda. Debemos tener en cuenta que con esta solución perderemos algo de espacio en la habitación, pero sin duda merecerá la pena.

 

4. Poner falsos techos

Si el ruido procede de las pisadas de los vecinos, poner un falso techo para reducirlos puede ayudar. Pero la manera más eficiente de conseguirlo es que el vecino del piso de arriba aísle su propio suelo. De este modo se pueden amortiguar los ruidos que provocan al caminar, mover muebles, etcétera. Cuanto más próximo al problema actuemos, más eficiente será la solución.

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