12 noviembre 2019

Si estás tratando de participar en el mercado inmobiliario, seguramente te lo hayas planteado. Tal y como están las cosas en este momento, son muchas las personas que se preguntan si es mejor comprar una vivienda de obra nueva (que por lo general suele ser más cara) o si es preferible optar por una vivienda a reformar (en principio más barata). La duda, en todos los casos es la misma: ¿cuál de las dos opciones es la más rentable?

Esta semana hablamos con Laura Núñez, CEO de Plan Reforma, sobre cómo tomar la mejor decisión a la hora de valorar la compra de una vivienda nueva o de segunda mano que haya que reformar.

En primer lugar al ser pisos más antiguos, su precio suele reducirse entre un 15 y un 30%. Normalmente requieren una profunda reforma y no todo el mundo está preparado o dispuesto a afrontarla, de ahí que el mercado potencial sea inferior y por tanto, su precio.

Otra ventaja interesante de comprar para reformar es que normalmente los pisos antiguos suelen estar en el centro de las ciudades. Eso quiere decir que pueden adquirir una vivienda bien ubicada por menos precio. Evitarán tener que ir a la periferia de la ciudad para encontrar una vivienda a buen precio. 

Precisamente reformar una vivienda tiene la ventaja de que la podrán hacer a su gusto, obteniendo como resultado la casa que tenían en mente sin tener que adaptarse a una que ya está preparada para entrar a vivir.

En conclusión, económicamente hablando, suele salir más rentable comprar un piso y reformarlo después, aunque quienes elijan esta opción deberán tener en cuenta no sólo los costes de la propia reforma, sino también los posibles costes de alojamiento durante las obras y que invertirán mucho, mucho tiempo en la gestión de estas. 

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