29 marzo 2019

Cuando nos planteamos reformar la cocina surgen muchas dudas: queremos comer en la cocina, la usamos mucho o somos de los que cocinamos poco, qué iluminación, qué espacio tenemos disponible… Son preguntas que solemos plantearnos y que es bueno que lo hagamos antes de tomar decisiones equivocadas. Después, deberemos tomar decisiones como qué azulejos ponemos, suelo, muebles… pero antes de comenzar a reformar, te animamos a que planifiques siguiendo estas claves.

 

 

Para qué queremos la cocina

Es una pregunta sencilla que debemos hacernos antes de tomar cualquier decisión. Cada familia tiene un estilo de vida propio. Las hay que desean que la cocina sea un espacio abierto y multidisciplinar. Una estancia de la casa que vaya más allá del simple lugar donde comer. Otras personas, sin embargo, apenas pisan la cocina y por tanto, sus necesidades serán mucho menos exigentes en este sentido. Una vez sepamos cuáles son nuestras necesidades, podremos empezar con la distribución de la cocina.

 

Cómo adaptar tus necesidades a las irregularidades de la cocina

No todas las cocinas son de planta rectangular ni cuadrada. Las hay que tienen plantas más irregulares o techos abuhardillados y eso hace que tengamos que adaptar la cocina  a la realidad. Sin embargo, hay múltiples posibilidades sea cual sea el tamaño y la forma.

Por ejemplo, si tu cocina tiene un techo abuhardillado, puedes aprovecharlo para construir un mueble alto a medida, que te permitirá almacenar lo que desees y además, conseguirás reducir visualmente la irregularidad del techo.

 

 

Cómo será la distribución de la cocina

Los metros cuadrados, la forma y los techos marcarán la siguiente variable que es: qué tipo de distribución vamos a tener. Las distribuciones vienen dadas por la disposición que hagamos de los elementos, zona de trabajo y mobiliario. Las más habituales son en «U», que significa que tenemos los muebles repartidos por un frente y ambos lados.

Existe la distribución en «L», que significa que los muebles están colocados en un frente y un solo lado y después, tenemos la distribución en línea, donde los muebles solo ocupan un frente, dejando totalmente despejado el resto de la cocina (suele ocurrir en cocinas abiertas al salón).

 

Diseñar bien los puntos de luz

Las cocinas que tienen iluminación natural hay que aprovecharlas y distribuirlas alrededor de ese ventanal. En función de cómo sea la ventana, podrás planificar debajo la zona de trabajo o la de lavado, ambas se utilizan mucho y si tienes luz natural, mucho mejor. De todas formas, todas las cocinas requieren que pensemos bien la iluminación artificial, dotando de focos, lámparas o puntos de luz indirecta para iluminar determinados puntos. Ponte en manos de un buen electricista y no te olvides de que en la cocina también hacen falta muchos enchufes.

 

 

No olvides el almacenaje

Uno de los grandes errores que solemos cometer a la hora de reformar una cocina es centrarnos más en la parte estética y olvidarnos del almacenaje. Pues bien, este es un punto clave a tener en cuenta para que tu cocina resulte realmente práctica. Para que tu cocina quede lo más integrada posible, trata de colocar los electrodomésticos en torres, tratando de que el microondas y el horno estén juntos. También es importante diseñar el interior de los armarios y gaveteros para explotar al máximo su capacidad y si es posible, trata de planificar también cajones, armarios superiores e inferiores.

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