17 abril 2019

El plano georreferenciado es el mejor sistema para localizar de forma infalible un inmueble. Permite marcar el terreno y sus límites de forma exacta, técnica y unívoca, y lo hace utilizando el sistema de coordenadas UTM (Universal Transverse Mercator).

A diferencia de otros sistemas de cordenadas geográficas, que se expresan en latitud y longitud, el UTM se expresará con un número de huso entre 1 y 60 y una letra de zona entre la C y la X.

Dentro de la zona, que tiene forma rectangular, determinamos la distancia en metros hacia el Este y la distancia en metros hacia el Norte. A la hora de expresar la coordenada, escribimos la denominación de la zona seguida de los metros hacia el Este y los metros hacia el Norte.

Así, un ejemplo de coordenadas expresadas en este sistema sería: 29T 548929 4801142.

 

Cuándo pedir un plano georreferenciado

El plano georreferenciado suele ser necesario para medir una parcela en trámites de compraventa, ya que ambas partes deben estar de acuerdo con la representación gráfica que figura en el Catastro.

En el caso de no estarlo es posible presentar una discrepancia catastral. Este procedimiento incluye una medición del terreno con las coordenadas UTM, que se convertirá en un plano georreferenciado elaborado por un profesional.

La comprobación por parte de un topógrafo, ingeniero o arquitecto con conocimientos de medición de coordenadas es fundamental. Para contratar a uno, puedes pedir presupuesto en webs especializadas como Certicalia.

Ten en cuenta que sin el plano topográfico no podremos presentar pruebas de la realidad geográfica del inmueble.

La Dirección General del Catastro estudiará el caso. De ser correcta la nueva medición, el Catastro rectificará los datos que figuran en su registro.

 

El plano georreferenciado y el Catastro

Dado que el trámite suele ir asociado a una rectificación del Catastro, el primer paso será iniciar un proceso de actualización catastral. Este trámite se realiza en la Administración, y nos pedirán que proporcionemos pruebas de que lo que afirmamos es cierto.

Estas pruebas incluirán, por lo general, un plano georreferenciado realizado por un profesional. Se incluirá en un fichero informático que será validado por la Sede Electrónica de la Dirección General del Catastro.

En caso de que el trámite discurra por buen camino, el registro quedará actualizado y podrá añadirse la nueva distribución a la escritura de compraventa. Este proceso requiere de la asistencia de un notario.

La escritura será presentada en el registro catastral para que quede inscrita. Aquí, el registrador comprobará la veracidad del plano y tramitará el registro.

Si todo ha salido bien, el plano georreferenciado que ha realizado el técnico ya se considerará la representación gráfica catastral de tu inmueble. El Catastro entenderá que los datos de ubicación, limitación y superficie de tu inmueble son correctos en el registro.

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