2 junio 2020

Aunque tu cocina sea el lugar más limpio del planeta y se pueda comer en el suelo, eso no significa que esté libre de suciedad. Por algo hay estudios que aseguran que esta estancia de la casa es una de las que más bacterias puede acumular. ¿Quieres saber cuáles son las zonas más sucias de tu cocina? Nuestros compañeros de Habitissimo os hablan de ellas y de cómo puedes dejarlas un poco más relucientes.

Encimera de la cocina

Piensa un poco: ¿dónde cortas y preparas tus alimentos e ingredientes crudos? Sí, en la encimera. Por tanto, no es extraño que esta parte de nuestra cocina esté más desprotegida ante determinadas bacterias coliformes. Está claro que, dependiendo del material de tu encimera, esta será más propensa a acumular suciedad que otras. Así, las superficies más porosas, como puedan ser las encimeras de madera, son más sucias, siendo los materiales lisos e impermeables los mejores para esta superficie. Por ello es importante que una vez al día se limpie con agua y jabón. Asimismo, no está demás hacer un lavado semanal con agua y lejía. Pero ojo, hay encimeras muy delicadas, y los fabricantes ya nos dan productos específicos para su limpieza, o por lo menos asesoran sobre lo que puede ser bueno y malo para ella. Lo que está claro es que, antes de usarla, no está de más pasarle un trapito limpio con agua para poder eliminar los restos de gérmenes y bacterias que pueda tener.

Cuidado con las tablas de cortar

Las tablas de cortar nos ayudan mucho, sobre todo a no manchar más de la cuenta y no destrozar la encimera con los cuchillos. No obstante, ten en cuenta que también es una superficie en la que preparamos ingredientes que pueden dejar restos y, por tanto, ser un buen caldo de cultivo para gérmenes. Muchas de estas tablas cuentan con bacterias coliformes como la E. coli o la salmonela, ahí es nada. ¿Qué podemos hacer? Pues, para empezar, optar por tablas de cortar de materiales impermeables. Aunque las de madera son preciosas, no son las más recomendables, a no ser que se trate de una madera muy dura como la del arce. Son muchos los alimentos que pasan por nuestra tabla, así que no está de más lavarla entre corte y corte. Asimismo, hay soluciones caseras que podrán acabar de un plumazo con las bacterias en esta superficie, como el vinagre blanco o el zumo de limón; vertemos un poco, la impregnamos bien y luego la lavamos con agua.

Tabla de cortar

El fregadero, enemigo público

Cuando preparamos la comida, además de cortar ingredientes en tabla y prepararlos en la encimera, nos lavamos las manos, o eso deberíamos hacer. El caso es que los gérmenes de las diferentes superficies terminan en nuestro fregadero, en partes como el grifo, pero también en su interior. Y es que, además de lavarnos las manos, también lavamos todo tipo de utensilios. Necesitamos controlar este fregadero, pues humedad y gérmenes no son una combinación agradable. Limpiarlo cada vez que lo usemos con cualquier tipo de toallita desinfectante es un buen truco. También sirve para los grifos, y no solo en interiores. Además, una vez a la semana deberíamos hacer una limpieza a conciencia con lejía, algo que vendrá estupendamente para desinfectar, de paso, las tuberías.

Manos fuera

Además de en grifos, encimeras y tablas, los gérmenes también pueden anidar en los mandos de nuestra placa de cocina. Es más, lo cierto es que les encanta este lugar. La comida salpica, nosotros los manipulamos mientras cocinamos y, sobre todo, pensad que es un lugar que pocas veces limpiamos, pues se nos puede pasar por alto perfectamente. Una buena opción para acabar con este problema es hacer limpieza, por lo menos, una vez al mes. Podemos desmontarlos y lavarlos con agua caliente y jabón, aunque lo ideal es que cada vez que los usemos también nos preocupemos de limpiarlos como lo haríamos con el resto de superficies de nuestra cocina. Además de estos mandos, nuestras manos tocan muchas otras cosas: interruptores de luz, puerta de la cocina y otros electrodomésticos. Son partes de nuestra cocina a las que no prestamos mucha atención, pero lo cierto es que la tienen, y pueden ser un lugar ideal para que las bacterias campen a sus anchas.

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