Se trata de una pregunta que muchos nos hemos hecho este año debido a los múltiples cambios y a las nuevas normativas establecidas a raíz de la pandemia generada por el COVID-19. Sin embargo, y a pesar de que pasamos más horas en casa de lo habitual, la legislación sobre la contaminación acústica no ha cambiado desde el año 2003.

La normativa dice que, por lo general, está permitido hacer ruido de lunes a viernes desde las 8 hasta las 21 h. Aunque algunos municipios españoles han optado por alargarlo hasta las 22 o las 23 h, los fines de semana todos están obligados a seguir la misma regulación: solo se puede hacer ruido de 9:30 h a 21 h. Durante este período está permitido poner música, tocar instrumentos, hacer mudanzas, realizar obras e incluso organizar fiestas, siempre que se respete el nivel permitido de decibelios, así como las medidas contra el COVID-19 impuestas por las respectivas comunidades autónomas.

En general, según la mayoría de reglamentos municipales para una zona residencial, desde las 8 hasta las 22 h no se pueden superar los 35 decibelios, mientras que desde las 22 hasta las 8 h el límite es de 30. Incumplir esta normativa puede suponer multas de hasta tres mil euros.

Infracciones por incumplimiento de la normativa

Aunque estas dependerán del área en la que se denuncia cada situación, si tomamos como ejemplo la norma reguladora de Madrid (Ordenanza de Protección contra la Contaminación Acústica del Ayuntamiento de Madrid), existe una clasificación que va de leve, a grave y muy grave.

  1. Infracción leve: representa una multa de hasta 750 euros. Implica superar hasta cuatro decibelios lo permitido, hacer mudanzas en horas no autorizadas, organizar fiestas ruidosas o gritar, entre otros.
  2. Infracción grave: representa una multa de hasta 1.500 euros. Implica que el límite se aproxima a los siete decibelios, y suele incluir las situaciones anteriores en las que el ruido es mayor. También se aplicará este gravamen si se obstaculiza la labor de control de ruido por parte de las autoridades.
  3. Infracción muy grave: representa una multa de hasta 3.000 euros. Implica realizar obras en horarios no permitidos y superar los límites establecidos en más de siete decibelios.

Pasos para resolver un conflicto vecinal por ruido

Debido al estado de alarma mucha gente ha optado por hacer fiestas y reuniones en casa, lo que se ha convertido en un problema para muchos. Y es que desde que empezó el confinamiento las respectivas oficinas de Dirección de Seguridad Pública Municipal han registrado un aumento de las llamadas y denuncias a los vecinos que hacen ruido más de un 60%.

Para paliar los efectos de esta situación e intentar evitar conflictos mayores, el Gobierno recomienda seguir los siguientes pasos:

  1. Identificar si los ruidos suceden esporádicamente o de forma habitual y rutinaria. En el primer caso, al ser algo puntual, se aconseja no llamar a las fuerzas del orden y, simplemente, dejar pasar la situación o, como mucho, hablar con el vecino en cuestión para darle a conocer de forma amigable que nos está molestando.
  2. En caso de que los ruidos sean habituales se debe seguir el mismo procedimiento: hablar con la persona que los está haciendo para exponerle los motivos de nuestra disconformidad. Se recomienda explicarle pacíficamente cómo nos perjudica el ruido.
  3. Si no logramos llegar a un acuerdo con el vecino o si no atiende a razones, el siguiente paso sería contactar con el administrador de fincas para que intervenga en el asunto y, si fuera necesario, tomar medidas legales. Asimismo, se recomienda hablar con el resto de vecinos para conseguir su apoyo.
  4. En el caso de que el administrador no logre persuadir al vecino ruidoso, podrá pedir la autorización de la comunidad de vecinos para tomar medidas legales mediante un juicio ordinario. Lo podrá hacer en base al artículo 7.2 de la Ley de Propiedad Horizontal (LPH), en el que se exponen los límites permitidos a la hora realizar actividades molestas o insalubres en una vivienda.
  5. Si no se consigue el resultado deseado y los ruidos persisten se recomienda medirlos y proceder a poner una denuncia a la policía.

Medir el ruido

Hasta hace relativamente poco, habría resultado imposible realizar una medición de decibelios en casa sin el equipo necesario, pero actualmente existen muchas formas de hacerla.

Si disponemos de un ordenador con micrófono podemos descargarnos alguno de los numerosos programas que existen para tal fin. Cabe tener en cuenta que cuanto mejor sea el dispositivo de grabación más precisos serán los resultados.

Los móviles cuentan con aplicaciones similares a los programas de ordenador para realizar la medición de decibelios. Igual que en el caso del ordenador, la precisión de los resultados se basará en la calidad del dispositivo receptor. La precisión de los móviles suele tener un margen de fallo de aproximadamente unos 5 dB.

Por último, podemos recurrir al sonómetro, un dispositivo profesional hecho para la medición sonora. Evidentemente, se trata del aparato más preciso y rápido, pero su elevado precio hace que muy pocas viviendas cuenten con uno.

Para hacernos una idea aproximada del nivel de contaminación sonora medio es preciso conocer los baremos generales establecidos:

  • Respiración: 10 decibelios
  • Sonido ambiente, conversaciones en voz baja: 30 decibelios
  • Tráfico ligero, conversaciones relajadas: 50 decibelios
  • Tráfico intenso, gritos, aspirador: 70 decibelios
  • Maquinaria de una fábrica: 90 decibelios

 

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