21 octubre 2015

Con motivo del Día Mundial del Ahorro de Energía, que se celebra hoy, el Colegio Profesional de Administradores de Fincas de Madrid ha presentado un informe en el que estima que sólo el 40% de las comunidades es capaz de ahorrar energía en sus instalaciones.

Desde el punto de vista energético, los elementos más eficientes son, por orden, las calderas, la iluminación y los ascensores. Mientras que el porcentaje de energía que representa la iluminación artificial en las zonas comunes del edificio (escaleras, portal y garaje, sobre todo) representa entre el 5 y el 10% del total, la calefacción y el agua caliente sanitaria (ACS) se llevan entre el 8 y el 10% del gasto y el consumo de los ascensores se sitúa entre el 6 y el 10%.

“La mayor parte del consumo de los ascensores se produce en los arranques, por lo que uno de los consejos para ahorrar energía es instalar un mecanismo de maniobra que permita llamar al elevador que se encuentra más cercano”, señala Apolonio Dorado, vicepresidente del CAFMadrid. “De esta manera, reducimos los viajes en vacío, prolongamos su vida útil y ahorramos electricidad”. Además, en el interior de las cabinas de los ascensores pueden instalarse detectores de presencia para que el encendido no sea continuo, aseguran.

En cuanto a las calderas, los administradores aconsejan la instalación de calderas de condensación, que permiten un ahorro de hasta el 25% con una amortización entre los 5 y los 7 años. Cuando salga de la vivienda o durante las horas de sueño, “es aconsejable apagar o dejar al mínimo la calefacción”, dice Dorado.

“Por todos son conocidas las ventajas de sustituir las bombillas por LED, pero no en todos los lugares del edificio es conveniente”, asegura el vicepresidente del CAFMadrid. Así, su instalación procura un ahorro en garajes o jardines de la comunidad, pero no en las escaleras o rellanos donde es mejor que se utilicen detectores de presencia.

Por eso, desde el organismo recomiendan encargar una auditoría energética que mida el consumo del edificio a partir del tipo de combustible utilizado, el estado de las instalaciones y equipos, así como las posibles pérdidas energéticas. “Los hábitos de consumo energético de los vecinos, tales como el horario de funcionamiento de la calefacción, y la recopilación de la facturación energética completa, pueden llevar a un considerable ahorro”, concluye Dorado.

 

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