19 enero 2014

En estos tiempos que corren, cualquier ahorro en las facturas a fin de mes es bien recibido. El agua, el gas, la luz… todo cuenta. Lo normal es que, si se está concienciado con el gasto energético, se tomen una serie de medidas para evitar derrochar en suministros, sin embargo, a veces se tienen en cuenta ciertas creencias populares que en muchas ocasiones resultan falsas…

1. Mantener los fluorescentes encendidos consume menos que encenderlos y apagarlos
El encendido de los fluorescentes supone un sobreconsumo, pero de apenas un fracción de segundo, por lo que nunca compensará el hecho de dejarlos encendidos. Lo que sí que, a diferencia de los LED, el hecho de encender y apagar los fluorescentes en repetidas ocasiones puede acortar su vida. Sea como sea, lo mejor es optar por bombillas de bajo consumo, ya que suponen un ahorro energético.

 

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2. Los aparatos en standby no consumen
Mantener los aparatos en modo espera supone hasta un 15% de la energía que consumiría este aparato si estuviese encendido. Tanto es así, que puede llegar a representar el 5% del gasto de energía de una vivienda.

3. Usar el lavavajillas supone más gasto que el hecho de lavar a mano
Lavar a mano consume más que el usar el lavavajillas. Y es que, pese al gasto de luz que pueda suponer, siempre que sea un lavavajillas eficiente, el lavado a máquina puede llegar a ahorrar hasta un 40% más de agua y un 10% de energía. Eso sí, a la hora de poner el lavavajillas éste debe estar completamente cargado o en el programa de media carga, para evitar derrochar energía.

 

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4. Poner la llama de los fogones al máximo, calentará antes
Hacer esto no supone que los alimentos se hagan antes, ya que las llamas que sobresalgan de la base del recipiente, no sólo no lo calentarán, si no que también quemarán la olla o sartén. Para evitar derrochar energía, se debe ajustar la llama al culo del recipiente utilizado en ese momento. Lo que sí que ayudará a que la comida se haga antes es el uso de tapas tanto en ollas, como en sartenes, también si se cocina con vitrocerámica o inducción.

5. Los grifos monomando ayudan a ahorrar
Las griferías monomando, aquellas que disponen de una sola palanca para ajustar el caudal y la temperatura, ayudan a ahorrar respecto a las bimando o los grifos individuales, siempre y cuando se utilicen correctamente. Esto es, cada vez que se abra el grifo, si no se necesita agua caliente, éste debe estar en posición de frío, ya que si no la caldera se pone en marcha aunque no llegue a producir agua caliente, generando unos picos de energía que suponen un derroche de la misma.

6. El aislamiento de la vivienda casi no afecta al gasto ahorro de energía
Para muchos, el aislamiento de la vivienda es algo que apenas tiene importancia, sin embargo, elegir buenos materiales aislantes y solucionar posibles fugas puede suponer un ahorro de hasta el 40% del consumo de calefacción y un porcentaje similar en el caso del aire acondicionado.

 

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7. Apagar la calefacción consume más que mantener una temperatura constante
En invierno, la temperatura ideal es de 21ºC. Sin embargo, durante la noche esta cifra baja hasta los 15ºC, una temperatura que podemos obtener, muchas veces, sin necesidad de encender la calefacción. Por eso, mantener una temperatura constante puede suponer un derroche de más de un 13% de energía, mucho más de lo que significaría el pico de calor necesario para calentar la casa el día siguiente.

8. Las ventanas suponen una pérdida de calor residual
La pérdida de calor a través de las ventanas puede suponer entre el 25 y el 30% de la calefacción gastada. La mejor manera de evitar estas pérdidas es optar por las ventanas de doble cristal. Así, se puede reducir hasta en un 50% el derroche de energía, además de aislar la vivienda mejor del frío y del calor.

9. La cocina de gas gasta más que la eléctrica
Las cocinas vitrocerámicas consumen hasta cuatro veces más que las de gas. Por eso, si se dispone de una cocina de este tipo, lo ideal es que se utilicen sartenes, cazos y ollas con fondo grueso difusor, ya que permiten una temperatura más homogénea en todo el recipiente. Además, no se debe olvidar del uso de tapas para aprovechar mejor el calor.

10. Para mantener la casa caliente hay que tener una temperatura constante en todas las estancias
Para mantener la casa caliente no se necesita tener todas las habitaciones a la misma temperatura. Lo ideal es que, aquellas estancias que no se utilicen, tengan los radiadores cerrados o apagados y las puertas bien cerradas. Así, se evita derrochar energía de forma innecesaria.

 

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