12 febrero 2019

La calificación energética A es el santo grial de la eficiencia. Siendo A la nota más alta que se puede obtener en el certificado energético (y G la más baja), vivir en un hogar totalmente eficiente supone una hipotética energética nula, un gasto anual de 0 € en energía.

Para facilitar la comparación, 2.120 € son el gasto anual promedio para un hogar de calificación G. La calificación E, la más frecuente en España, supone un gasto de poco más de 1.000€.

Pese al ahorro que supone, no todos los propietarios se embarcan en la empresa de mejorar su calificación energética. A menudo ni siquiera solicitan el certificado de eficiencia energética salvo como trámite obligatorio para la compraventa y el alquiler. ¿Por qué nos interesa más el consumo de un coche o de una lavadora que cuando se trata de nuestro inmueble?

 

nuda propiedad

 

Los edificios antiguos son menos eficientes

Certicalia es una empresa española en la que se han realizado casi 94.500 certificados de eficiencia energética desde 2012. Solo cuatro han obtenido la máxima calificación. Treinta y seis han aterrizado en la segunda categoría, la B, con un gasto energético anual de unos 270€.

Casi el 47% de los certificados realizados tuvieron como resultado una calificación E, y el 25% no lograron pasar de la G. Esto tiene su explicación en la normativa de construcción previa a 2007. La eficiencia energética y un buen aislamiento no eran prioridad mientras se diseñaba el proyecto.

Los edificios nuevos, sin embargo, nacen con la intención de llegar a un consumo energético casi nulo en 2020. Las construcciones modernas utilizan aislamientos mejorados y sistemas dobles de ventilación para ayudar a regular la temperatura, y obtienen su energía de fuentes renovables.

 

Evita que entre el sol

 

¿Puedo reformar mi vivienda para que sea la más eficiente?

No es imposible reducir el gasto energético sin esta ventaja inicial, pero sí más difícil. Al realizar el certificado de eficiencia energética de tu inmueble te serán propuestas una serie de medidas de mejora que puedes implementar para ascender dos o tres categorías en la escala. Por ejemplo, si partes de la E (la más frecuente) podrías llegar a la C o la B en caso de cumplirlas todas.

Pero si quieres llegar a la A, tendrás que dar un paso extra y contemplar los siguientes cambios:

  • Ventanas herméticas con doble acristalamiento. El objetivo es dejar entrar la luz y el calor del sol pero evitar el frío y la humedad del exterior.
  • Electrodomésticos y equipos de bajo consumo.
  • Bombillas LED, de mucho menor consumo.
  • Calderas de biomasa. Más eficientes y con menor emisión de CO2.
  • Aislamiento térmico en paredes, suelos y techos para evitar que escape el calor.
  • Optimización de los sistemas de calefacción y refrigeración, por ejemplo utilizando el suelo radiante, de bajo consumo.

Tomando los datos de los certificados realizados en Certicalia, una de las primeras medidas que se recomienda es el cambio de ventanas, con una mejora de su aislamiento en las juntas y en la caja de la persiana.

Medidas adicionales, como una buena orientación de la vivienda, pueden no estar en tu mano. Sin embargo, si cumples todos los pasos anteriores descubrirás que se amortizan en pocos años, y que tú también te sientes más satisfecho de estar haciendo algo bueno por tu planeta.

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