27 Febrero 2015

Hoy en día, resulta imposible pensar en una vida sin electricidad. Sin embargo, disponer de esta supone una exposición continuada a un fenómeno indeseado como son las ondas electromagnéticas. De hecho, muchos expertos hablan ya en términos de “contaminación electromagnética”, cuyos efectos sobre la salud aún son bastante desconocidos.

Los Campos Electromagnéticos (CEM) son una combinación de ondas eléctricas y magnéticas que se desplazan simultáneamente y se propagan a la velocidad de la luz. Cuanto más elevada es su frecuencia, mayor es la cantidad de energía que transporta la onda.

En la actualidad, cada vez son más las voces que vinculan la exposición a campos eléctricos con dolencias como el cansancio, insomnio, dolor de cabeza, irritabilidad, dificultad para concentrarse, fatiga, mareos, alternaciones del sistema inmunitario y del sistema hormonal, problemas circulatorios y de corazón… Y, lo más preocupante, la leucemia infantil.

Aunque no hay suficientes estudios concluyentes y en muchos casos el riesgo sólo se da en exposiciones muy elevadas, lo cierto es que tampoco se ha descartado ninguna hipótesis y harán falta tiempo y más estudios para tener una idea clara de los verdaderos efectos de estas ondas a largo plazo.

Sea como sea, lo que es indiscutible tras diferentes estudios es que las ondas electromagnéticas ejercen ciertos efectos en el cuerpo humano:

Los campos electromagnéticos, dependiendo de su intensidad, pueden producir alteraciones de los latidos cardíacos y arritmias. También está constatado que pueden inducir corrientes eléctricas en el cuerpo humano, produciendo, a partir de una cierta intensidad, excitaciones nerviosas y musculares. Otro efecto es que elevan la presión parcial de oxígeno en la sangre, así como los valores del hematocrito.

Todo esto, aún sin tener toda la información, debería ser suficiente para tomar medidas preventivas en aquellas zonas donde se pasa más tiempo, especialmente si hay niños o personas sensibles (enfermos, ancianos, etc.) en la vivienda.

 

La instalación eléctrica

En España, muchas viviendas carecen aún de protectores eléctricos y una correcta conexión a tierra. Lo ideal sería tener el cableado de la instalación eléctrica de toda la vivienda blindado al 100% y con enchufes también blindados. Si esto no es posible, al menos se pueden sustituir regletas y alargadores por opciones blindadas disponibles en el mercado. Una buena protección contra la contaminación eléctrica doméstica es la desconexión de todos aquellos aparatos que no se utilicen, en especial durante la noche y cuando no se esté en casa.

 

Teléfono móvil

En el caso de los teléfonos móviles, la cantidad de radiaciones a la que una persona está expuesta depende de muchos factores como el tiempo que lo usa, el modelo del teléfono, la cercanía a la cabeza, la distancia de la antena más cercana, etc. En general se recomienda no tenerlo demasiado pegado del cuerpo, cargarlo con la pantalla mirando hacia abajo, si las conversaciones duran más de 15 minutos usar auriculares o manos libres y evitar, en la medida de lo posible, la proximidad con las antenas y torres.

 

Radio-despertador eléctrico

Es uno de los aparatos a los que más horas se está expuesto (entre 7 y 8 cada noche) y que está muy cercano a la cabeza. Puede producir insomnio, dolor de cabeza, pesadillas, fatiga matinal… La distancia de seguridad aconsejada es de al menos un metro, aunque lo mejor sería prescindir de ellos o cambiarlos por otros similares a pilas.

 

Electrodomésticos

Al comprar un electrodoméstico, hay que fijarse en que respete las normas FCC y que sea de los que emiten menos radiaciones. Además, hay que tratar de exponerse a sus ondas el menor tiempo posible (cuanto más lejos, mejor).

 

Pantallas de televisión y ordenador

Lo mejor es escoger pantallas TFT – LCD, ya que son las que emiten menor radiación.

 

Iluminación

Las bombillas LED no contienen mercurio y además no emiten radiación UVA, por lo que son una opción segura y además ahorran energía.

 

El router

Es conveniente no dormir cerca de estos aparatos y mantenerlos apagados por la noche. De la misma forma, es aconsejable apagar los ordenadores y en especial la señal de wifi.

 

El entorno de la vivienda

Lo ideal es que ésta no se encuentre cerca de líneas de alta tensión, transformadores eléctricos, antenas de telefonía móvil, antenas Wi-Fi, radares o repetidores de televisión y radio.

 

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