16 febrero 2014

Uno de los primeros pasos una vez se dispone ya de las llaves del inmueble de compra es dar de alta suministros como el gas. Pero, ¿cómo hacerlo? Los procedimientos a seguir dependerán de si la vivienda es de obra nueva o de segunda mano y de si tiene la instalación del gas hecha o no…

Compra de una vivienda de obra nueva

Si se ha adquirido una vivienda de obra nueva, primero, se debe dar el alta del suministro y asegurarse de que comercializadora y distribuidora coinciden en la zona. Lo habitual es que la instalación de gas ya se encuentre preparada en el nuevo domicilio. Los documentos que se necesitan para dar de alta el gas son el NIF, pasaporte o permiso de residencia, el certificado de la instalación individual de gas, el certificado de instalación térmica –en caso de tener calefacción a gas-, la licencia de primera ocupación o cédula de habitabilidad y un documento que vincule al titular con la vivienda (escrituras o contrato de compraventa).

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En el caso de que la comercializadora y la distribuidora no coincidan, hay que darse de alta en la distribuidora con la documentación citada más arriba y luego traspasar el contrato a la comercializadora. Para este último paso, se necesitan el NIF, pasaporte o permiso de residencia y el número de cuenta si se quieren domiciliar las facturas.

Una vez realizada el alta, un técnico visitará la vivienda para asegurarse de que la instalación cumpla con la normativa vigente. En caso afirmativo, el técnico dejará la instalación lista para su utilización y emitirá la documentación que lo acredita. Si no se dispone todavía de instalación en el domicilio, se puede solicitar el alta acudiendo a las oficinas de la distribuidora. Este proceso se puede realizar también vía online. Tras solicitar el alta, un comercial se pondrá en contacto con el propietario para acordar el presupuesto de instalación.

El segundo paso consiste en elegir la tarifa de gas que más se adapte a las necesidades de los habitantes del hogar, dependiendo del consumo de gas de estos.

 

Compra de una vivienda de segunda mano
Si se ha adquirido una vivienda de segunda mano, se pueden dar dos situaciones: que se tenga que dar de alta el suministro o que sólo se deba cambiar el titular del contrato.

Si la instalación de gas ya se encuentra instalada en el domicilio, dependiendo de si la compañía de gas escogida distribuye también el suministro en la zona o, por el contrario, la distribución y la comercialización la realizan empresas distintas, se procederá de una forma u otra. Si coinciden, se puede solicitar el alta por teléfono, internet o acudiendo a una oficina de la empresa. Una vez se haya entregado el NIF, pasaporte o permiso de residencia, el certificado de la instalación individual de gas, el certificado de instalación térmica –en caso de tener calefacción a gas-, la licencia de primera ocupación o cédula de habitabilidad y un documento que vincule al titular con la vivienda (escrituras o contrato de compraventa).

Si la comercializadora y la distribuidora no coinciden, hay que darse de alta en la distribuidora con la documentación citada anteriormente y luego traspasar el contrato a la comercializadora. Para este último paso, se necesitan el NIF, pasaporte o permiso de residencia y el número de cuenta si se quieren domiciliar las facturas.

Luego, un profesional visitará el inmueble para comprobar que la instalación cumple con la normativa vigente y, si es así, el técnico dejará la instalación lista para su utilización y emitirá la documentación que lo acredite.

 

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En caso de que no haya hecha una instalación de gas en la vivienda, se puede solicitar el alta acudiendo a las oficinas de la distribuidora. Este trámite se puede realizar también vía online. Tras emitir la solicitud, un comercial se pondrá en contacto contigo para acordar un presupuesto de instalación.

Si la vivienda recién comprada ya tiene suministro de gas porque el anterior propietario no ha dado de baja el contrato, se debe cambiar la titularidad del mismo. Este cambio puede realizarse de manera distinta, dependiendo de la compañía, aunque lo normal es que pueda hacerse físicamente, por internet o teléfono. La documentación requerida en este caso será el NIF, pasaporte o tarjeta de residencia, el número de cuenta si se quiere domiciliar las facturas, una factura reciente para los datos del punto de suministro y la lectura del contador. Si el anterior titular ha dado de baja el contrato, lo que se debe hacer es tramitar el alta del gas.

 

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