11 noviembre 2015

La calefacción es un elemento imprescindible para lidiar con las bajas temperaturas del invierno. Sin embargo, no todas las viviendas necesitan el mismo sistema. La elección de uno u otro dependerá de factores como la zona donde se ubica el inmueble, su climatología y aislamiento, el tamaño y la distribución o el número de habitantes de la casa.

Los tipos de calefacción se clasifican según la fuente de energía o según el aparato o sistema a partir del cual obtenemos el calor. Si eres de los despistados que todavía no han hecho los deberes, aquí te explicamos en qué consiste cada uno. ¡Elige el mejor para tu hogar!

 

Según la fuente de energía

 

Biomasa

Habitual en países como Austria o Alemania, la biomasa se está implantando poco a poco en España; y es que, la segunda fuente de energía más ecológica y sostenible del mercado tras la solar, ofrece muchas ventajas.

Las calderas de biomasa funcionan gracias a la potencia calorífica de combustibles vegetales (pelles, cáscara de almendro, hueso de aceituna o astillas de pino), más económicos que los combustibles fósiles. Existen calderas especializadas para cada tipo de combustible vegetal, aunque también puedes encontrar las poli combustible.

También existen estufas de biomasa con capacidad de generar agua caliente. Además, se pueden complementar eficazmente con chimeneas o estufas de leña, muy atractivas y confortables.

 

biomasa

 

A la hora de adquirir una de estas calderas, debes tener en cuenta que el fabricante garantice un rendimiento superior al 85%, mediante mediciones certificadas; También que tenga una modulación continua de la potencia de salida, para evitar una pérdida de energía. Además, debes asegurarte de que el nivel de las emisiones de CO2 esté por debajo de los 200 mg/m3 y el de las emisiones de polvo, por debajo de los 150 mg/m3 a plena carga.

Debes saber que cuanto más automatizada esté la caldera, más sencillo será su mantenimiento, y debes comprobar que el modelo elegido se emplee con eficacia en tus instalaciones domésticas.

Las calderas de biomasa cuentan con un importante obstáculo y que, pese a las subvenciones autonómicas, tienen un precio muy elevado. Además, debes disponer de mucho espacio para su instalación y el almacenaje del combustible.

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Geotérmica

Los sistemas de climatización geotérmica transmiten el calor natural que acumula la tierra hasta el interior de la vivienda. Se trata de una energía renovable, ya que proviene de un recurso natural inagotable, como es la temperatura casi siempre constante del planeta, al que puedes recurrir siempre. Además, España, por su situación y clima, disfruta de una gran cantidad de horas de sol, que contribuyen a mantener esta temperatura.

En el hogar, la energía geotérmica se puede utilizar a través de un sistema de calefacción doméstico, la climatización de la vivienda, ya sea para la calefacción en invierno o la refrigeración en verano, y también para calentar el agua sanitaria.

 

energia geotermica

Foto: ingelco.es

 

El equipo que debes tener consiste en un circuito de agua y una bomba de calor que funciona con energía eléctrica, aunque también puede estar conectada con una placa solar. Cuando la geotermia se aplica en la calefacción del hogar, el circuito y la bomba trabajan mano a mano con tu sistema de calefacción, formado por radiadores de pared o por suelo radiante.

Los principales beneficios de esta energía son medioambientales: al ser una energía renovable, es más ecológica que los combustibles fósiles y genera menos dióxido de carbono. De cara al usuario, la geotermia supone, a la larga, un ahorro en calefacción, ya que gasta entre un 30% y un 60% menos que una bomba de calor convencional aire-agua.

Entre sus ventajas también se encuentran factores como el poco mantenimiento, una larga vida útil, la ausencia de ruido y el impacto arquitectónico nulo en la fachada.

El principal inconveniente es que es el desembolso importante que requiere su instalación, que se amortiza con el paso de los años.

 

Solar

La energía solar térmica puede utilizarse de forma satisfactoria en casi toda nuestra geografía, ya que España es uno de los países europeos que más radiación solar recibe a lo largo del año.

La principal y fundamental aplicación doméstica de ésta energía es el calentamiento del agua caliente sanitaria, aunque también puede ser útil como apoyo a la calefacción, especialmente para los sistemas por suelo radiante o de fan coil.

 

solar

 

En todos los casos, estas instalaciones necesitan el apoyo de sistemas convencionales de producción de agua caliente: calderas de gas, de gasóleo o cualquier otro sistema.

En la actualidad, la energía solar térmica es obligatoria los edificios de nueva construcción en los que haya consumo de agua caliente sanitaria. Esta tecnología puede usarse de apoyo a la calefacción en invierno, pero también para la producción de frío en verano; precisamente, esta es una de las aplicaciones de la energía térmica con mayor proyección de futuro, ya que las épocas en las que se necesita refrescar la vivienda son las de mayor radiación solar. Además, este tipo de energía permite prolongar el periodo de uso de piscinas descubiertas.

Un buen diseño de la instalación y un mantenimiento adecuado de la misma garantizan una alta producción y una larga duración, que puede superar los 20 años con buen rendimiento.

 

Eléctrica

Se trata de uno de los sistemas más habituales debido a su sencilla instalación, mantenimiento y seguridad. El proceso consiste en que la electricidad se convierte en calor gracias a que dentro de cada calefactor hay una resistencia a través de la cual pasa la corriente eléctrica.

La calefacción eléctrica la puedes encontrar en diversos sistemas. Sin embargo, sea cual sea éste, se trata de una energía que no consume oxígeno, ni emite gases contaminantes. Tampoco necesita de un mantenimiento continuo, excepto la limpieza periódica del filtro de aire. Eso sí, para su soporte es necesario contar con una apropiada instalación.

 

electrica

 

Igualmente, si vas a decantarte por este sistema, debes pensar que, aunque su instalación es mucho más barata que un sistema de calefacción a gas, ya que no se requiere de obra alguna para su colocación, la tarifa eléctrica resulta más costosa que el gas natural corriente.

Aun así, la calefacción eléctrica es una buena opción en regiones cálidas, en las que no se necesita mucha potencia ni tiempo para calentar la casa. También es una gran elección en segundas viviendas, donde su uso se limita a periodos cortos de tiempo, y en pisos pequeños, que se calientan rápidamente.

 

Gas

El gas es, sin duda, una de las fuentes de energía más empleadas en los hogares españoles. Es limpia, eficaz y no contamina. Tanto para la calefacción, cocina y la producción de agua caliente puedes elegir entre 3 tipos de combustible: el gas natural, el gasóleo C o el gas propano, según más te convenga.

El primero, resulta perfecto porque no debes preocuparte de su almacenamiento ni distribución, sin embargo, su suministro no suele llegar lejos de las ciudades. El segundo, resulta más peligroso, ya que debes almacenarlo en tanques dentro de casa, y, aunque resulta más contaminante y sucio, es muy buena elección a la hora de calentar hogares grandes.

 

gas

 

En los pueblos o las casas grandes, existe la opción del gas propano, que tiene una potencia calorífica superior al gas natural y similar al gasóleo. Se puede almacenar en el exterior de la casa, en recipientes pequeños o en depósitos, lo que lo hace menos seguro que el gas natural.

Cualquiera de estos tres combustibles requiere el uso de radiadores, que aportan un calor homogéneo en toda la casa.

 

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