1 Junio 2017

¿Cómo entendemos la eficiencia energética en nuestros hogares?

Los españoles queremos y debemos ahorrar energía. Ya sea por el precio tan alto, el coste económico o, cada vez más, para proteger el medio ambiente. En los últimos años, estamos viendo como la lucha contra el cambio climático y sostenibilidad es más fuerte. Pero para que tenga resultados, debemos empezar por nuestros hogares.

Para saber si somos eficientes en nuestra casa y cuáles son las medidas que podemos llevar a cabo, la mejor herramienta es el certificado energético. Hasta ahora un gran desconocido, que sólo se solicita por su obligatoriedad ante la venta o alquiler de una vivienda.

El certificado energético es la mejor manera de saber que nuestra casa es eficiente y sostenible. Hace unos años, poca gente sabía que era, pero desde que es obligatorio hace 4 años, es un tema de moda. Es verdad que hace 10 años ya era obligatorio para viviendas de obra nueva, pero aun así, no era muy conocido. Ha sido la implementación de la nueva normativa que lo ha hecho realmente popular entre los hogares españoles.

¿Son tan eficientes  como creemos nuestras viviendas?

Si tenemos en cuenta los 45.000 certificados energéticos realizados por Certicalia en los últimos cuatro años, podemos decir que no somos tan sostenibles como pensamos. La implementación de las calificaciones energéticas de las viviendas españolas es bastante bajo.

La más habitual es la calificación E con un 53%. Pero la certificación más eficiente es la A y sólo un 0,16% consigue obtener esa calificación. La certificación B, a pesar de ser menos corriente, tampoco está muy implementada. Sólo el 0,20% tiene una certificación B.

Certificado energético España

Ese resultado, es consecuencia de que la mayoría de los edificios que se han vendido o alquilado, fueron construidos baja una normativa antigua que no tenía en consideración algunos factores, como la eficiencia energética. 

¿Podemos ser positivos en cuanto a la certificación energética de nuestras casas?

En el caso de los propietarios, podemos decir que no mucho. Pero, también es verdad que cada día le dan mayor importancia al ahorro energético y valoran cada vez más la eficiencia energética como valor añadido. Esto se traduce en más actuaciones de rehabilitación energética en viviendas antiguas y en el crecimiento de la construcción de edificios más eficientes.

En el caso de los edificios construidos en los últimos años y los que están en construcción podemos hacer un balance mucho más positivo. Y eso es gracias al nuevo Código Técnico de la edificación.

Y en cuanto a los compradores, cada vez más buscan comprar o alquilar pisos o casa que posean el certificado porqué saben que, a la larga, les resultará un ahorro energético y económico. Se puede disminuir la factura de La Luz simplemente cambiando algunos hábitos. Por ejemplo,  utilizando bombillas de bajo consumo, programar el termostato,… pero si queremos ahorrar de verdad, debemos  mejorar la eficiencia energética de las instalaciones y de la envolvente térmica (fachadas, cubiertas…).

El certificado energético llegó en un momento de crisis en España. Muchos vieron en el certificado una salida laboral ya que al principio daba muchos beneficios. Los honorarios por realizar un certificado podían ser más del triple que los actuales.” Diego Lasaosa, CEO de Certicalia.

El futuro de la eficiencia energética

 

El desconocimiento sigue siendo la asignatura pendiente, por lo que desde Certicalia nos comentan que para ellos la información al cliente es un pilar muy importante. Además, debería fomentarse la eficiencia energética, no sólo desde la obligatoriedad del certificado a la hora de vender o alquilar, sino desde la formación y la aportación de ayudas y subvenciones por parte de la administración.

En los últimos cuatro años se han ofrecido diferentes ayudas y subvenciones a la rehabilitación energética, a nivel nacional y local, para mejorar la eficiencia energética de los edificios gracias a la mejora del aislamiento de las fachadas y cubiertas, el cambio de las ventanas, o la sustitución de calderas.

Los propietarios de muchos edificios y viviendas se han visto beneficiados, y han conseguido mejorar su calificación energética, y lo que es más importante, su eficiencia energética, bienestar en el hogar y ahorro económico.

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