5 abril 2019

Cuando hablamos de una casa eficiente, nos referimos a una vivienda que cumple ciertos estándares de eficiencia energética. Esto no es otra cosa que aprovechar al máximo la energía, sea de la procedencia que sea, para que su consumo maximice el efecto deseado.

Para construir una casa eficiente vamos a buscar que la propia arquitectura nos ayude a conservar el calor o el frío. Intentaremos recoger la luz durante el mayor tiempo posible y, si se puede, utilizaremos recursos naturales como aguas termales o riachuelos para la climatización.

 

 

La Passivhaus

La idea de la casa que se autorregula no viene de la nada. Dejando de lado otros precedentes de los que hablaremos más adelante, podríamos reconocer el concepto del edificio de consumo casi nulo en el estándar Passivhaus, creado en Alemania en 1988.

La certificación Passivhaus es expedida por técnicos homologados, e indica que un edificio consigue altos niveles de confort interior con un consumo de energía muy muy bajo, casi inexistente. Equivaldría a una certificación energética A (la mejor que se puede obtener) en el certificado energético español.

La Passivhaus consigue minimizar el gasto gracias al gran mimo que se pone en su diseño. No solo se tienen en cuenta la orientación, el que sea compacta y la protección solar de los huecos que dan al sur: hay otros sistemas innovadores que convierten la “casa pasiva” en una obra de arte.

  1. Aislamiento térmico: No basta con poner algo de espuma de poliuretano en el muro. Se trata de un buen aislamiento térmico del mayor espesor posible, con diversos materiales aislantes y dando siempre al exterior.
  2. Ventilación: Hay que intentar mantener la temperatura interior, lo que se consigue gracias a la ventilación con recuperación de calor. El aire caliente y viciado que abandona la vivienda cede su calor al aire frío y limpio que entra.
  3. Cerramientos: Se hace especial hincapié en su hermeticidad. Las “ventanas Passivhaus” tienen doble o tripe vidrio bajo emisivo con un gas noble en el interior.

 

Cómo ahorrar energía reduciendo el paso de aire

 

La casa tradicional eficiente

Sería un error atribuir a la Passivhaus el descubrimiento de la arquitectura eficiente. Basta con dirigir la mirada hacia las casas tradicionales de los pueblos para encontrar un ejemplo de confort térmico conseguido con el mayor ahorro de medios posible.

Un estudio conducido en Fermoselle, Zamora, demostró que mientras una vivienda nueva de la localidad gastaba 1.200 euros en combustible para la climatización, una tradicional llegaba como mucho a los 200 euros. En suma, el ahorro del coste de energía en casas tradicionales oscilaba entre el 70 y el 90%.

La casa tradicional se vale de una mezcla entre arquitectura y aprovechamiento de los recursos naturales, con técnicas como las siguientes:

  1. Refrigeración por geotermia: Sistema de albañales que combina fuentes, aljibes, neveras e incluso aprovecha la humedad que emana de la roca para enfriar espacios de la vivienda.
  2. Efecto invernadero: El calor de la chimenea puede reconducirse con un primitivo sistema de radiadores, y una galería acristalada orientada al sur puede producir un efecto invernadero que caliente toda la casa.
  3. Inercia térmica: Los muros tienen un grosor concreto que permite almacenar el calor del día y expulsarlo con un desfase de 12 horas, calentando a los habitantes por la noche y encontrándose de nuevo frío cuando el sol calienta la mañana siguiente.
  4. Aislamiento del tejado: Una capa de vegetación, tierra o nieve puede mantener el calor del interior de la vivienda. También ayuda situarse en una zona rodeada de vegetación que proteja el edificio del viento.
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