8 Octubre 2014

Modificar ciertos hábitos o rutinas puede servir para derrochar menos luz y gas. Se trata de adquirir prácticas sencillas que, realizadas día a día, ayudarán a ahorrar en las facturas y a cuidar el planeta. Aquí se enumeran algunas de las más obvias.

 

1. Sustituir las bombillas normales por las de bajo consumo es un gesto que puede ayudar a ahorrar hasta un 80% de energía. También hay que acordarse de apagar las luces de cada una de las estancias cuando no se necesiten. Además, resulta muy importante elegir las bombillas adecuadas según las necesidades del usuario y quitarles el polvo a menudo, lo que hace que siempre haya más luz en la estancia.

 

2. Es vital saber aprovechar la luz natural que entra en la vivienda. Destinar las habitaciones más luminosas de la casa para las estancias donde más tiempo se está, optar por los colores claros y el uso de espejo son gestos que permiten ahorrar electricidad.

 

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Foto: Ikea

3. Apagar los aparatos eléctricos cuando no se estén usando, en vez de dejarlos en stand by supone gastar hasta un 12% menos de electricidad. Hay que tener en cuenta, también, que los cargadores enchufados a la corriente, aunque no estén conectados al aparato, consumen electricidad.

 

4. Evitar mantener la nevera o el congelador abiertos mucho rato o en muchas ocasiones supone gastar menos luz, ya que, de lo contrario, se necesita más energía para volver a enfriar el interior de estos a la misma temperatura. Además, descongelar los productos en el frigorífico puede generar frío gratuito mientras que meter alimentos calientes supone un mayor gasto energético.

 

5. Esperar a poner la lavadora y el lavavajillas a que tengan la carga completa significa gastar menos agua y electricidad que ponerlo dos veces a media carga, aún con el programa ECO. A su vez, tender en el exterior de la casa, siempre que sea posible, en vez de poner una secadora, es un gesto que ayuda a ahorrar mucha luz.

 

6. Apostar por aparatos A++ o A+++ también supone un ahorro importante. Sobre todo si, además, se usan programas de lavado corto y a no más de 40ºC.

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Foto: Archivo

7. Realizar un mantenimiento periódico de los aparatos eléctricos y de climatización evita que se estropeen antes de tiempo y que tengan que realizar un sobreesfuerzo energético para funcionar.

 

8. Planchar de una sola vez toda la ropa, en vez de esperar a que se caliente la plancha cada vez que se va a utilizar, supone un ahorro de luz. Además, si se aprovecha el calor residual y no se deja encendida más tiempo del necesario, también se gasta menos energía.

 

9. Una forma de ahorrar mucha luz es estableciendo una temperatura adecuada en el hogar. Esta suele estar entre los 18ºC y los 20ºC en invierno, y entre los 24ºC y 26ºC en verano. Además, aprovechar el calor y el frío de fuera, dejando pasar la mayor luz solar posible en invierno para calentar nuestra casa, o la brisa de la noche en verano para refrescarla, también permite gastar menos energía. Por último, cerrar las habitaciones vacías los meses de frío, ayuda a calentar la casa más rápido y de forma más efectiva.

 

10. A la hora de cocinar, tapar las ollas y procurar que el diámetro de estas sea más grande que el del fogón son gestos que evitan desperdiciar energía. Por otra parte, usar el microondas en vez del horno puede significar reducir en un 70% el consumo de energía. Además, siempre hay que acordarse de apagar el horno o los fogones un poco antes de terminar de cocinar, para poder aprovechar el calor residual.

 

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