8 Septiembre 2014

A la hora de diseñar un proyecto para exterior, hay cuatro factores que se deben tener especialmente en cuenta…

 

El estilo arquitectónico del edificio

El estilo de la zona exterior debe ir ligado al del propio edificio al cual pertenece. Si se trata de una vivienda con un carácter racional, de formas geométricas puras y pocos colores, el espacio exterior puede mantener la continuidad con este estilo. Se pueden crear espacios exteriores de este tipo con pocos materiales de contraste y proyectando texturas y acabados del interior hacia el exterior.

El mejor y más claro ejemplo de cómo hacer esta unificación espacial es a través del pavimento. Se puede usar una textura o un acabado concreto que se adecúe a las necesidades de las zonas exteriores (por ejemplo, un acabado con propiedades antideslizantes que prevenga de resbalones y caídas) con el mismo formato y color que el usado en el interior del habitáculo.

En este ámbito, los pavimentos de tipo porcelánico de gran formato son perfectos para integrar espacios, como por ejemplo la piscina y la terraza: se puede usar el mismo material en el pavimento de la terraza, el reborde de la piscina e incluso el revestimiento del vaso interior de ésta última.

 

diseño de exteriores

Foto: Rosa Gres

La morfología del espacio exterior

Otra opción es crear zonas pavimentadas no enjardinadas como porches, perímetros de la vivienda o zonas de paso, manteniendo el mismo material integrador que en el resto de la vivienda.

Si ésta presenta un carácter tradicional, la selección de los materiales deberá concordar con la esencia del exterior de la vivienda. En este caso se puede también utilizar el gres porcelánico para los pavimentos, eso sí, usando texturas y colores que recuerden a elementos tradicionales, como la toba o la piedra natural. De esta manera se consigue unir la esencia tradicional a los beneficios tecnológicos más modernos que presenta este material, como las propiedades antideslizantes y la facilidad de mantenimiento y limpieza.

 

diseño de exteriores

Foto: Rosa Gres

Su entorno natural y el impacto que ocasionará en éste

La integración que se consigue mediante estos recursos ayudará a conseguir una zona dónde, a través de la utilización de colores, texturas y acabados, predomine la armonía.

En una zona exterior en la cual pueden encontrarse diferentes elementos como la piscina, el jardín, el porche y las zonas de paso, es básico crear un nexo de unión entre ellos para que la armonía visual proporcione una sensación de tranquilidad.

 

Los elementos que lo compondrán y sus necesidades

Los colores y las texturas que se escojan, independientemente del estilo arquitectónico del lugar, deben estar armonizadas con el entorno natural. El hecho de evitar contrastes permitirá mantener el control a la hora de incorporar nuevos elementos en el conjunto del proyecto.

A medida que se vayan introduciendo elementos que cumplan las necesidades y que hablen un mismo lenguaje estilístico, será más fácil decidir cuáles adquirir y sumarlos al resto de conjunto.

Mantenerse fiel al estilo que se haya creado en el hogar marcará el camino a la hora de dar los siguientes pasos en su diseño.

 

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