26 Enero 2014

Los colores influyen en las emociones y generan sensaciones en el espacio como la luminosidad, amplitud, calidez, viveza… Existen multitud de opciones, desde las más económicas a las más caras, a la hora de cambiar las tonalidades de la cocina. Sin embargo, para darle un aire nuevo a éste espacio no se necesita una gran inversión.

Las paredes
La pintura es la opción más económica y sencilla. Hoy en día, existen en el mercado productos especiales para revestimientos cerámicos; Pinturas plásticas o esmaltes, preparados específicamente con unos disolventes que soportan la humedad y permiten ser lavados sin estropearse. Su aplicación es igual que la del resto de pinturas, aunque luego se deberán repasar las juntas de las baldosas con un rotulador especial para este tipo de revestimientos.

Si la pared es de yeso, resultará todavía más fácil cambiar su aspecto. Tan sólo hay que elegir el color que sustituirá al actual y pintar la cocina como si de otra estancia se tratase.

Además, se pueden encontrar otras opciones como el papel vinílico, una gran alternativa a la pintura gracias a su numerosos de efectos, colores y acabados (imitación a la madera, a la cerámica y hasta el microcemento) y con un precio más o menos económico. Una opción similar, aunque más sutil, es la de las cenefas realizadas en vinilo. Tan sólo hay que pegarlas a la altura deseada para darle un aire nuevo a la cocina. Existen infinidad de dibujos y diseños.

También es posible cambiar el aspecto de las paredes con el papel pintado, aunque éste deberá estar preparado para soportar altas temperaturas y para una limpieza periódica, ya al cocinar se desprenden grasas y vapores que pueden estropearlo.

 

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Foto: Ikea

Los suelos
Pese a lo que pueda parecer, cambiar estos revestimientos de la cocina puede ser bastante sencillo y no tiene por qué implicar obras. Así, una opción puede ser la cerámica en seco, fácil de poner y sin necesidad de quitar el suelo de debajo. Exactamente igual que el parquet laminado, que ni si quiera necesita ser colocado por un profesional.

Otra alternativa, como en el caso de las paredes, son suelos vinílicos, que imitan revestimientos cerámicos, de madera, cemento pulido e, incluso, metal. Se trata de una lámina adhesiva muy fácil de poner y quitar, y no muy cara.

 

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Foto: Forma

Los muebles
El papel vinílico también puede ser una buena opción para forrar el mobiliario. Las láminas adhesivas, muy fáciles de poner y quitar, se pueden cortar a medida y permiten forrar las puertas y laterales de los muebles, dándoles un aspecto totalmente diferente. Están disponibles en multitud de colores, acabados y texturas., desde las más modernas y llamativas, hasta otras más neutras o clásicas.

Otra opción es sustituir sólo el tono de algunos elementos como los cajones. También existen vinilos con dibujos originales o motivos perfectos para la cocina que darán una imagen nueva a ésta con tan sólo colocarlos en alguna pared o armario.
Sustituir algunos de los paneles de madera por puertas de vidrio transparentes o esmeriladas, aunque más cara, también puede ser una buena alternativa para dar más luminosidad y amplitud al espacio.

 

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Foto: Küppersbusch

Los electrodomésticos
Lavavajillas, nevera, microondas, horno… son elementos que, como en el caso de las encimeras, debido a su precio elevado, son difícilmente sustituibles. Aquí también, una solución perfecta puede ser el papel vinílico.

Lo más habitual es optar por láminas que imitan al metal o acero inoxidable, para darle un toque más moderno e industrial, pero también se puede elegir entre colores vivos y originales y hacer que estos elementos tengan un peso importante en la cocina.

 

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Foto: Ikea

Los complementos
Los textiles son elementos fácilmente sustituibles con los que decorar y dar un aire nuevo a cualquiera de las estancias del hogar, como, por ejemplo, la cocina. Mantelería, cortinas, trapos y manoplas, entre otros, resultan indispensable para esta estancia. Cambiarlos por otros de tonalidades totalmente diferente puede suponer un cambio radical.

Además, también se pueden sustituir complementos, decorativos o propios de la cocina, como saleros, pimenteros, cafeteras, por otros de colores vivos o más neutros. El cambio de color en mesas, sillas, cuadros y relojes también es una opción totalmente válida y sencilla. Esta es un opción ideal, sobre todo, si la cocina está realizada en colores neutros como el blanco, fácilmente combinables, y crea contrastes espectaculares.

 

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