12 marzo 2014

Desde que, a finales de los 60, irrumpiese en la escena del diseño y la arquitectura, el minimalismo ha sufrido idas y venidas, pero continua siendo una de las principales tendencias en decoración. Estancias amplias con un mobiliario escaso pero funcional, escasez de elementos decorativos, espacios luminosos, elegantes, cómodos… Son algunas de sus características, que también se desprenden de este tipo de cocinas.

El nuevo minimalismo llega a la cocina, transformándola y convirtiéndola en un espacio de diseño más de la casa. Así, los muebles y complementos decorativos se caracterizan por sus líneas puras, rectas y sencillas, que generan una sensación de equilibrio, sobriedad, elegancia y practicidad. Volúmenes simples y geométricos, estilizados pero, sobre todo, funcionales.

El espacio y la distribución

El minimalismo se caracteriza por su intento de crear espacios casi diáfanos, que generen una sensación de orden y amplitud, haciendo que el espacio cobre protagonismo por sí mismo frente a otros elementos. Por eso, los elementos se distribuyen por la cocina de manera que nos permitan la máxima comodidad, sin olvidar de la parte estética. De ahí que distribuciones como las cocinas integradas o semi integradas, a menudo, con isla central sean muy típicas en este estilo. Una colocación de los objetos que permite fundir una estancia con la otra, ganando espacio y, sobre todo, diseño.

 

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Foto: Schmidt


Los colores y la iluminación

Los colores puros como los negros y blancos u otros como los grises, beige o marrones, ayudan a generar sensación de orden y serenidad, por eso una de las combinaciones más habituales es la del negro con el blanco. También es habitual el monocromatismo: paredes, suelos, techos, muebles y complementos se visten de un solo color para dar sensación de amplitud, sobriedad, continuidad e, incluso luminosidad. Además, cuanta más luz, más sensación de amplitud y relax genera la estancia.

 

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Foto: Santos

 

El mobiliario y los materiales

Bajo la afirmación de “menos es más”, las cocinas minimalistas disponen tan sólo de los muebles necesarios. Normalmente, muebles modulares con un diseño de simple de líneas rectas y puras, que generan una imagen pulcra y elegante. Un mobiliario funcional, que nos proporciona la comodidad indispensable para poder trabajar en esta estancia y que suele esta realizado en materiales como la madera, el cristal o el acero, con acabados mates o lacados. Estos últimos amplifican la sensación de luminosidad. En cuanto a los revestimientos para suelos y/o paredes, es habitual encontrar algunos naturales como el cemento pulido o la piedra como revestimientos de suelos y/o paredes.

 

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Foto: Santos

 


El orden y la organización

Pese a que el objetivo es disponer del menor número de muebles posibles, la cocina es un lugar indispensable para el almacenaje, por eso las cocinas minimalistas se hacen servir de cajones y armarios amplios, que aprovechan al máximo el espacio y hasta los rincones escondidos de la estancia. Además, para mantener el orden en la cocina y no desperdiciar metros, existen en el mercado multitud de elementos que nos ayudan a organizar armarios y cajones.

 

Foto: Santos

Foto: Santos


Los complementos y la decoración

El protagonismo de los espacios amplios y diáfanos, supone la casi ausencia de complementos decorativos, a excepción de aquellos meramente funcionales como los electrodomésticos y otros aparatos de cocina. A la hora de elegirlos, se puede optar por aquellos que aporten contraste al monocromatismo o que hagan juego con el resto de la estancia. Sea como sea, deberán ser discretos y prácticos. Los textiles siguen los mismos criterios de funcionalidad y diseño, mientras que los complementos decorativos, no tienen cabida, exceptuando alguna obra de arte.

 

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