3 diciembre 2019

Durante el invierno, las fuertes bajadas de temperaturas, las lluvias abundantes, las nevadas e incluso las heladas pueden convertir tu vivienda en un lugar muy vulnerable. Por ello, en Kelisto te contamos qué es lo más importante que debe cubrir tu seguro de hogar en estos casos.

En la época más fría del año, los percances en los hogares aumentan considerablemente. Según el último informe de UNESPA, los que más se repiten son los problemas causados por fenómenos meteorológicos, los incendios y los daños eléctricos, todos ellos relacionados con el mal tiempo. 

Para ayudarte a proteger tu hogar en esta época del año, Kelisto te trae una serie de coberturas que debe incluir tu seguro de hogar, algunas garantizadas en las pólizas más baratas, aunque otras requieren la contratación de los seguros con un precio más elevado.

 ¿Qué debe incluir mi seguro para proteger mi hogar en invierno?

En principio, cuando adquieres tu casa a través de una hipoteca, solo es obligatorio contratar un seguro de hogar contra incendios. Si ya tienes tu vivienda pagada, no estás obligado a tener ningún seguro, aunque es algo totalmente recomendable si no quieres sufrir las consecuencias de cualquier percance que pueda ocurrir.

Además del seguro de incendios, en el mercado puedes encontrar otras pólizas con coberturas mucho más completas que te ayuden a proteger tu casa de las inclemencias del tiempo y los problemas que puedan derivar de ellas, como apagones o inundaciones. Dentro de las prestaciones de un seguro de hogar, para proteger la vivienda durante el invierno deben incluirse:

Daños por fenómenos atmosféricos

En esta época del año, y dependiendo de la zona en la que vivas, es posible que sufras daños por una nevada, lluvias intensas o vientos intensos. Para ello, los seguros de hogar suelen incluir (también en sus modalidades más básicas) la cobertura por fenómenos atmosféricos que proteja tu continente. Sin embargo, esta cobertura está limitada, ya que, por ejemplo, el seguro no responderá por daños por vientos superiores a 120 km/hora. En estos casos, no debes preocuparte: el Consorcio de Compensación de Seguros es quien se encarga de complementar esta cobertura. Otra cosa a tener en cuenta es que en los seguros más básicos esta prestación no se extiende al contenido de nuestra vivienda, por lo que si tus muebles del jardín sufren daños por lluvia, es posible que no tu aseguradora no responda. 

Daños eléctricos

Al igual que los fenómenos atmosféricos, en invierno suelen incrementarse los daños eléctricos. Esto se debe, sobre todo, al mayor uso de aparatos como radiadores o calefactores. Por norma general, las pólizas de hogar responderán en caso de daños provocados por factores como subidas o bajadas de tensión, cortocircuitos u otras averías eléctricas. Esta cobertura también debe contratarse para el continente y el contenido, para que proteja también tus electrodomésticos. Sin embargo, ten en cuenta que estarán fuera daños que afecten a bombillas o similares y aparatos que se encuentren en garantía.

Rotura de cristales

Otra cobertura imprescindible que puede proteger tu hogar en invierno. Si tus ventanas se rompen a causa de fuertes rachas de viento o de granizo, las aseguradoras suelen responder, aunque también entra en juego el límite a partir del cual la cobertura pasa a manos del Consorcio de Compensación.

No obstante, hay que tener en cuenta que, en la mayoría de los casos, las pólizas no cubren los daños que se produzcan debido a la falta de las reparaciones necesarias para el buen funcionamiento de las instalaciones o por el desgaste natural de los bienes asegurados.

¿Cómo prevenir las averías?

Aunque el seguro de hogar pueda responder adecuadamente en algunas situaciones, lo cierto es que lo más recomendable es seguir los siguientes consejos para evitar estos percances:

  • Cubrir las tuberías expuestas al aire libre: puedes hacerlo con material aislante como la espuma de poliuretano. 
  • Sellar con masilla o silicona las grietas en paredes exteriores: comprobar que no haya filtraciones en el suelo en el caso de los pisos bajos o viviendas unifamiliares. 
  • Desconectar las mangueras de jardín: en invierno no es preciso regar, o al menos no con la frecuencia de los meses de verano. Si los grifos o las gomas acumulan humedad pueden congelarse y romperse. 
  • Mantener bien purgados radiadores y estufas: extrae el aire que pudieran contener al menos dos veces durante el invierno.
  • Ventilar y airear el último piso: para ventilar una habitación, basta con abrir las ventanas durante 10 o 15 minutos, siempre antes de encender la calefacción para que sea más eficiente.
  • Evitar luces en el techo del último piso o el ático: el calor que emite esa fuente de luz puede derretir la nieve y provocar la aparición de hielo.
  • Aislar puertas y ventanas: de esta manera, conseguirás ahorrar hasta un 20% de la calefacción, ya que el calor se suele filtrar por estas rendijas. También prevendrás las filtraciones de agua.
  • Mantener limpios los canalones y bajantes: si estos se atascan, en caso de lluvia intensa podrían provocar inundaciones y goteras.
  • Proteger los cristales con persianas: si no tienes persianas, puedes protegerlos con cinta adhesiva. 
  • Comprobar daños: después de una tormenta intensa, comprueba que tu vivienda no haya sido dañada y, en caso contrario, avisa rápidamente a tu seguro de hogar.
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