6 noviembre 2019

Vivir hasta los 80 o incluso los 90 años ha dejado de ser algo anecdótico gracias a los avances de la medicina. Y cuando tenemos la suerte de llegar hasta ahí, el deseo de todos es vivir en una casa a la que podamos llamar “hogar”. Según va pasando el tiempo, las estancias de nuestra casa deben ir adaptándose a nuestro momento vital: cuando vivimos solos, en pareja, cuando nos convertimos en padres e incluso también cuando ya somos mayores.

Precisamente en ese momento en que nuestros movimientos empiezan a volverse imprecisos, necesitamos despertarnos en una casa donde la disposición de los elementos y el diseño de los espacios esté pensado para darnos tranquilidad y seguridad, proporcionándonos la misma calidad de vida que hemos disfrutado siempre. Y en esa adaptación debemos prestar especial atención al baño pues es donde más riesgo existe de sufrir caídas, resbalones o algún que otro rasguño. 

De hecho, los mayores de 55 años consideran que su cuarto de baño es “mejorable”, según datos del informe ‘Quiero Vivir Mejor’ de Cuida tu Casa. Pero, ¿qué podemos cambiar en nuestro cuarto de baño para hacerlo más funcional y accesible?

Para que el baño se convierta en esa estancia segura y fiable que deseamos al hacernos mayores, la solución pasa por eliminar elementos que pueden resultar críticos como la bañera o el bidé, ya que ocupan espacio, entorpecen el movimiento y aumentan el riesgo de caídas. 

Adiós a las peligrosas barreras arquitectónicas en el baño

Y es que la bañera puede llegar a ser una auténtica barrera arquitectónica, que convierte el aseo personal en una actividad de riesgo, en lugar de una actividad relajante y placentera. La solución, por tanto, pasa por cambiar la bañera por una ducha. Si, además, la instalamos a ras de suelo, haremos que la entrada sea más fácil y segura, permitiendo así un diseño continuo que, además de evitar caídas y tropiezos, proporciona una enorme sensación de amplitud y facilita un rápido desagüe y limpieza.

Además, soluciones ‘2 en 1’ como los inodoros bidé son otro de los cambios recomendables, pues permiten ganar autonomía en algo tan íntimo como nuestra higiene diaria. Igualmente, al regularse desde un simple mando a distancia, no necesitan de un esfuerzo físico por parte del usuario, lo que permite mayor agilidad y comodidad a la hora de hacer uso de él. Y permiten liberar espacio para moverse por el baño ya que, un solo elemento realiza la función de inodoro y de bidé.

Otros elementos que pueden ayudarnos adaptar el baño

Aprovechar el espacio útil de nuestro baño, facilitando el movimiento y la accesibilidad, es también el objetivo de otros elementos como las cisternas empotradas y los inodoros y los muebles suspendidos. También son recomendables los lavabos con amplias superficies de apoyo, los sifones empotrados bajo el lavabo o los bastidores para cisternas empotradas que permiten instalar barras de apoyo seguras en los laterales del inodoro. 

De esta manera, los mayores tendrán soluciones eficaces, adaptadas a sus necesidades y que, además, se instalan de manera muy sencilla y fiable. La idea es ganar en calidad de vida y hacer del baño un lugar agradable y seguro para ellos en el que, más que obstáculos, solo encuentren facilidades.

Facebook Comments