6 mayo 2019

La llegada de un bebé es uno de los mayores cambios en cualquier familia: un recién nacido supone una revolución en horarios, rutinas y emociones. Y en esta nueva vida, la vivienda también se adapta a las necesidades familiares. Desde mobiliario específico a medidas de seguridad, repasamos algunas de las soluciones posibles para ofrecer un hogar acogedor al nuevo miembro del clan.

Cunas, minicunas y otros sitios donde dormir

Un bebé pasa muchas horas durmiendo, y son muchas las familias que no imaginan la llegada a casa sin una cuna preparada. Puede ser de tamaño medio, y situarse en la habitación principal o en una aparte. Hay también modelos con ruedas, para facilitar pasarla de un sitio a otro, y minicunas o capazos aún más manejables. Algunas versiones pueden adaptarse al lateral de una cama, para facilitar la cercanía con la madre o el padre, como un paso intermedio entre la cuna separada y el colecho, la opción en la que bebé y adultos duermen en la misma cama.

Un sillón para mamá

No solo el bebé necesita su espacio: los adultos también. En los primeros meses, especialmente, es importante que madre y bebé tengan un lugar agradable para amamantar. Suele ser recomendable un sillón con brazos o cojines que faciliten las postura más cómoda para cada momento, pero cada cual opta por la solución que le resulta mejor.

Cambiador, un gran aliado

Cambiar pañales es una de las actividades más frecuentes durante los primeros meses de vida de un bebé. Aunque puede realizarse en cualquier superficie plana, contar con un cambiador facilita mucho esta tarea y evita dolores de espalda por tener que forzar posturas sobre la cama o el suelo. Además de estar a la altura más cómoda para los adultos, algunos muebles cambiador son también un espacio de almacenaje para pañales, cremas y ropa.

Bañera infantil

Nuestras bisabuelas se las ingeniaban para bañar a los más pequeños en cualquier palangana que tuvieran a mano, pero afortunadamente contamos con opciones más prácticas. Las bañeras infantiles de plástico son ligeras y fáciles de limpiar y guardar, y pueden usarse dentro de una bañera convencional, sobre el plato de la ducha o en el mismo suelo del baño. Algunas están diseñadas para facilitar la postura del bebé desde que los primeros días hasta que ya puede chapotear un rato por su cuenta.

Ante todo, protección

En cuanto el bebé comienza a gatear y a explorar la casa por su cuenta es imprescindible extremar las medidas de seguridad. Para proteger los enchufes existen diversos modelos de clavijas de plástico, y también hay disponibles varias opciones para las esquinas de los muebles y evitar los dolorosos chichones. Hay que tener cuidado además con los cables y buscar la manera de esconderlos o alejarlos de su alcance. Los topes para puertas, ventanas y cajones y las vallas protectoras en las casas con escaleras internas son otros elementos habituales en esta etapa.

Además, es recomendable retirar los objetos a su alcance de mesas de centro o estantes más bajo, sobre todo si son de materiales cortantes o incluyen piezas de pequeño tamaño que pueden ingerir.

Todo en orden

La llegada de un bebé viene acompañada de sus propias cosas: desde el carrito de paseo a la ropa y juguetes, casi siempre muchos juguetes. Buscar un método de ordenación para tener cada cosa en su sitio es fundamental. Cuando aprenden a sacar y guardar las cosas, hay que ponérselo fácil. Grandes cajas o cestos con tapa pueden ser una buena solución para que quede todo recogido al acabar el día.

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