3 octubre 2016

La falta de transparencia de la banca y la escasa formación financiera del consumidor, fueron claves para que se produjese el desmoronamiento del mercado inmobiliario español. No ha sido hasta ocho años después del pinchazo de la burbuja y tras un largo desierto crediticio, que la fertilidad del mercado financiero comenzase a dar sus primeros frutos.

La pregunta es: ¿han aprendido algo banca y consumidores? ¿Saben los hipotecados qué es lo que firman realmente? ¿Explican los bancos de forma clara las condiciones de sus ofertas?

Escasa formación financiera en las aulas

El comparador financiero HelpMyCash.com, advierte que uno de los principales motivos por los que los españoles acaban firmando una hipoteca sin leer y sin comprender las cláusulas del contrato es la falta de formación financiera en la educación obligatoria.

Así lo corrobora la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos) que, a través de sus diferentes estudios, concluye que los hogares con menor grado de conocimientos financieros tienden a estar más endeudados y a poseer menor riqueza bruta, apuntando al desconocimiento financiero como una de las principales causas por las que las familias no tienen un buen control de sus finanzas o terminen por acabar incurriendo en situaciones de deuda.

Preferimos comprar que alquilar

La tradición por la compra de la vivienda y por tener una propiedad que legar en herencia, tiene un componente genético, pero también contiene un cierto cariz de desinformación financiera. Por este motivo en nuestro país, a diferencia de lo que sucede en otras grandes economías europeas, el alquiler ha sido culturalmente despreciado.

Tras la crisis, como consecuencia de la imposibilidad de acceso a la financiación, el alquiler ha ido ganando un peso significativo. Tanto es así, que en 2015 prácticamente el 25 % de los españoles eran arrendatarios de una vivienda, mientras que  hace cinco años el alquiler no representaba ni apenas el 15 %.

Sin embargo, la apertura del grifo financiero y la tímida recuperación del sector económico han vuelto a despertar la posibilidad de compra en el consumidor. Ahora, consumidores atraídos por los bajos intereses hipotecarios que suponen cuotas más bajas que un alquiler, vuelven a endeudarse sin tener en cuenta las circunstancias que podrían llegar a complicar su hipoteca: el euríbor plus, cláusulas cero, comisiones de riesgo por tipo de interés, seguros PUF, etc.

Falta de transparencia bancaria

Además de la falta de formación, está la falta de transparencia y rigor de la banca. Como señalan desde HelpMyCash.com, hasta hace poco era habitual que los bancos concedieran préstamos hipotecarios sin tener en cuenta los ahorros del cliente o su situación laboral. También era frecuente que las entidades no explicaran con claridad las condiciones y cláusulas especiales de los contratos.

Tras la crisis, los bancos recrudecieron las exigencias a la hora de conceder financiación, lo que supuso el fin de las hipotecas 100, la obligatoriedad del consumidor de contar con empleo fijo y ahorros suficientes, así como la reducción del plazo al que se firman los préstamos hipotecarios.

Sin embargo, aunque la banca es más rigurosa, hoy por hoy la transparencia sigue siendo su punto flaco, y es que las entidades hacen gala de los intereses tan atractivos que disponen sus productos, pero la información relativa a las comisiones, cláusulas cero o vinculación, sigue siendo translúcida.

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